UN HOMBRE

Dentro del género masculino, en mi opinión, existen tres categorías: HOMBRES, hombres, y otros. Me van a permitir no clasificar a los últimos porque no me gusta utilizar ciertos adjetivos. Y se entiende así. De los primeros va a tratar mi relato a raíz de una historia que le ocurrió a mi mejor amiga.

Todo empezó una tarde, no me hagan recordar que tarde fue, porque ni cargada de Moriles la recordaría. Recuerdo, eso sí, que me llamó Sabrina, nombre ficticio, como el resto ¡Es obvio!  

– Necesito desahogarme contigo. ¿Te vienes a tomar un café Cenicienta? Es así como me llama, desde un día que ya lo contaré en otro momento, si viene al caso. Sinceramente no me gusta nada este apodo.

– Vale, respondí.

– A las cinco en la cafetería de siempre.

Les pongo al corriente, mi amiga Sabrina es la única de la panda que está soltera, y ahora que no me oye, les puedo decir que es una mujer con clase, guapa e inteligente. Los cardos nos hemos casado, y ella que es un bombón está ahí, sin pareja.  

Te tengo que contar, me expuso Sabrina, que conocí a un tío maravilloso. ¿No me digas? Así es. Todo sucedió en el vuelo a Varsovia. ¿Quién va allí en enero? Los que curramos. Nos tocó asientos contiguos y no paramos de hablar hasta que llegamos a Modlin.

Me quedé estupefacta porque no me esperaba esa noticia. Entones ya lleváis varios meses ¿Pero…? Ya habéis tenido sexo?   ¡Claro! Un 8. Lo valoramos por grados centígrados divididos por diez. Con nota alta pasamos del tema. En los inferiores a cinco somos capaces de contarnos hasta el último detalle del acontecimiento.

¡Nosotras somos así! 

Y en este caso pasamos como correspondía al párrafo siguiente. Creo que nunca me manifestó como era físicamente Daniel, que así lo he bautizado, y si me lo dijo ni lo recuerdo. Ya ven, a veces, la memoria me da patinazos. Lo que no he olvidado fue su narración.

Durante estos meses desde que lo conocí me he sentido arropada por Daniel en todo momento. Nos hemos respetado nuestros espacios. Recuerdo la primera noche que cenamos juntos, hablamos de astronomía. No me proclamó, en ningún momento, que guapa estás con ese vestido, como yo tan poco le comenté que bien te sienta la corbata.

Lo que sí recuerdo de Daniel es que me aseguró que nunca olvidaría esa velada. Yo tampoco la he olvidado. No entiendas Cenicienta, que no me gusta que me digan guapa, ya lo sabes.  A todas las mujeres nos gusta. Pero en su momento y contexto. Estoy hasta los «mismísimos» que alguien que acabas de conocer se centre en este aspecto. Lo mismo te digo sobre el sexo, hay tíos que van a empotrar o a intentarlo. Con él fue distinto.

Nuestro primer beso ¿sabes …? Me dijo: ¿Sabrina me regalas un beso? La primera noche que dormimos juntos estuvimos abrazados todo el tiempo, sin más. Eran muy dulces sus caricias. Tenemos opiniones diferentes, en algunos temas, y en vez de ser un distanciamiento, nos ha servido como una ampliación de conocimientos. No necesitamos hablar continuamente, pasamos ratos en silencio, y nuestro intercambio de miradas lo dicen todo.

-Veo Sabrina que estas enamoradas hasta las trancas.

-Así es.

Toda esta historia la has mantenido en absoluto secreto, hasta hoy. En cierto modo queríamos vivirlo para nosotros en exclusividad. Luego ya vendrían los amigos, la familia y los compañeros de trabajo.

¿Entonces ya ha llegado el momento de las presentaciones? No, Cenicienta.

¿Te quieres explayar? ¿Por eso me has citado?

-Sí, claro

Recientemente, Daniel estuvo durante una semana sin llamarme por tfno. Yo intenté conectarme con él y no fue posible.

Estuve a punto de llamarte, Cenicienta, pero aguanté «lo que no comprendía» en soledad.

-¿Y, por qué ahora, me lo dices?

– No entiendo nada, Sabrina. ¿Qué ha pasado? Pero si Daniel es un HOMBRE con letras mayúsculas.

Me enseñó la pantalla de su teléfono y el texto del WhatsApp decía:  

Cariño, me han diagnosticado un problema serio de salud.

No quiero que sufras conmigo.

Te quiero.

Te recordaré allí donde vaya.

Sección: Relatos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.

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