Tres eran tres

Una mesa redondea al lado de ventana en una esquina del restaurante situada un poco alejada del resto, al fondo del salón, era el lugar donde se reunían las tres mujeres.

Cada martes era una cita obligada para Bárbara Tolón, Tania Martínez y Raquel Espinosa desde muchos años atrás. Ni siquiera se puede precisar del tiempo, es posible que ellas no lo recuerden, ni tampoco los camareros del local.

Bárbara,Tania y Raquel eran compañeras de profesión, se conocían desde primero de medicina. Mientras fueron estudiantes coincidieron en algún evento, algunas prácticas, aunque nunca compartieron los mismos amigos.

Cuando comenzó la verdadera amistad y los lazos de unión entre las tres fue en las guardias en el hospital. Aquellas largas noches de angustia, nervios y tensiones es donde se forjaron unos lazos de unión indisolubles.

No faltaban a la cita ningún martes, y no tenían un programa previsto de temas. Las tres participaban de las mismas emociones e incertidumbres aunque con melodías diferentes. Las cuestiones estaban abiertas, amor, amistad, sexo, política, todas eran discutidas

Bárbara estaba casada y tenía cuatro hijos, su matrimonio funcionaba bien. Hacía tres años que había padecido un cáncer de mama. ¡Qué paradójico, ella que era adjunto del servicio de patología mamaria! Le habían realizado una mastectomía. La Dra. Tolón era muy dulce, la más tranquila, siempre ponía el punto de ponderación antes cualquier discusión. Pero su enfermedad, aunque estaba muy familiarizada con el proceso, no terminaba de llevarla bien. Le había dado un duro golpe en su punto de flotación.

Tania, era la menos sensata de las tres, pero la más risueña. Era inquieta, revoltosa, provocativa en sus formas de vestir de hablar y de discutir; con ella siempre te reías con sus ocurrencias. Mientras que Raquel era una mujer discreta, y reservada. Era francamente inteligente, pero su timidez le restaba puntos.

La Dra. Martínez estaba llena de inseguridades añadidas a su inteligencia, resultaba un cóctel perfecto para impedirle encontrar novio, y mucho menos marido. Le costaba mucho tomar decisiones. Seguía siendo, aquella residente de las guardias, llena de incertidumbres, capaz de recitarte de memoria todo el libro de patología obstétrica, pero incapaz de tomar la decisión rápida de hacer o no una cesárea.

A Raquel, Tania, y Bárbara la vida les había puesto a prueba a lo largo de los años. Ellas eran cartas apoyadas sobre la mesa, se necesitaban para mantenerse en pie y no caerse.

Una carta sola no podía estar de pie, dos era posible, las tres cartas juntas formaban la unión perfecta para mantenerse erguidas en equilibrio.

Sección: Relatos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.

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