Quistes mamarios

Los quistes mamarios son tumoraciones benignas de la glándula mamaria, tienen forma de nódulo con paredes blandas y contenido líquido.

Pueden ser pequeños, microquistes, no se detectan palpándolos, son visibles por medios diagnósticos: ecografía o mamografía, o grandes, macroquistes, cuando miden medio centímetro o más.

Aparecen en las mujeres adultas en la edad fértil, a partir de los 30 años y suelen desaparecer en la menopausia, aunque también pueden presentarse en otras edades, siendo raros antes de los 20 años y en la posmenopausia.

Se desconocen las causas que los producen, se piensa que son debidos a los cambios hormonales durante el ciclo menstrual que producen obstrucción y distensión de los acinos. Otros, piensas que son debidos a estados de hiperprolactinemia o por dietas ricas en metilxantinas (té, café, chocolate).

Los quistes pueden estar localizados en una o ambas mamas de forma solitaria en el 40-70% de los casos o aparecer varios simultáneamente con diferentes tamaños. Muy frecuentemente aparecen localizados en los cuadrantes superiores detrás de la areola.

La mayoría de veces la mujer los descubre por palpación si son superficiales, cuando su tamaño sobrepasa los 10 mm. Las características de la tumoración es un nódulo redondo u oval, de consistencia blanda y móvil, que está libre, sin adhesión a los tejidos que lo circundan.

Los quistes se pueden dividir en simples ocupados por fluidos, los galactoceles rellenos de leche por sobredistensión de los ductos galactofóricos en el periodo del puerperio o lactancia, y los quistes complejos habitados por una proliferación, estos son los únicos que tienen mayor probabilidad de asociarse a un cáncer.

Los quistes simples pueden estar ocupados por un fluido aséptico, purulento o hemorrágico. Cuando el quiste es grande pueden producir dolor mamario o mayor sensibilidad en la zona del nódulo.

El diagnóstico se realiza por exploración física, mamografía y ecografía, en función de los resultados se puede realizar una resonancia magnética. La ecografía es la técnica que mayor información aporta.

Pueden puncionarse los quistes grandes con una aguja fina y evacuar el líquido que contienen, después se insufla aire, en una cantidad no superior al 70% del líquido extraído. Esta insuflación sirve como tratamiento, ya que consigue la curación de los quistes simples en más de un 90% de los casos.

Los quistes simples pequeños, en general, no precisan tratamiento excepto si son dolorosos. Los galactoceles tienden a resolverse por sí solos, pueden tardar semanas o meses, únicamente cuando son dolorosos se aspiran.

No es recomendable realizar un tratamiento quirúrgico de exéresis de un quiste simple. Se realiza una biopsia guiada por ecografía en casos de estar habitado o ante una imagen de sospecha.

Nota/ imagen de Alexander Ivanov

Sección: Artículos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.