Nicolás. Parte 1

El dormitorio estaba oscuro excepto la zona de la mesa de estudio que iluminaba la bombilla del flexo, donde Nico repasaba los apuntes de clase y los subrayaba en el ordenador con diferentes colores.

Necesito tranquilidad, sosiego y silencio para estudiar. No me deja concentrarme. No soporto el ruido que hace Ricardo, todo el día con la música. Es cierto que tiene un cierto magnetismo, es un formidable conversador y siente una poderosa inclinación por la cocina es un auténtico cocinero Michelin. Si no fuera porque todas sus cualidades, además de ser un tío sensacional y supersimpático en las relaciones personales, yo ya me hubiera cambiado de piso.

De repente, sonó el teléfono, con un ruido estridente que le sobresaltó.

─Sí, ¿dígame?

 ─Hola, Nicolás soy mamá.

─No esperaba tu llamada estas horas, le dijo mientras consultaba el reloj.

─Quería darte una sorpresa. Hijo mío, tu padre ha encontrado una academia para que prepares las oposiciones de notarías, y ya ha hecho la solicitud.

─ ¡Mamá, si todavía no he terminado Derecho!

─Sabes, tan bien como yo, que finalizarás con notas brillantes y que consigues lo que pretendes. Puedes hacer grandes cosas. Ya sabes que te admiro mucho.

─Eres una candonga, contestó después de un largo silencio.

Estaba poniendo a prueba su paciencia ¡Dios cuantas veces lo había escuchado! Todavía no tenía claro que quisiera opositar.

─ ¿Qué quieres, terminar como un picapleitos como tu padre? Mira son las nueve de la noche y todavía está en el despacho. Ya sabes que te doy buenos consejos y siempre te han llevado a buen puerto.

Su madre tenía unas palabras muy convincentes y tan poderosas que le destruían su seguridad emocional.

─De acuerdo mamá, te prometo pensármelo.

─Mi niño, ¿qué tal comes?

─ Tranquila mamá, Ricardo es un “chef”, cocina de vicio. Pierde más tiempo preparando menús que estudiando –Por cierto, cambiando de tema, pensaba ir este fin de semana.

̶̶ ¡Qué bien, te echamos muchos de menos!

─Estupendo, el sábado reservaré una cancha de tenis y luego comeremos en el club.

─Mejor no. Tengo otros planes. Ya os contaré.

─De acuerdo. Conduce despacio.

─Adiós mamá, hasta el viernes por la noche.

¡Maldita! Otra vez me ha vuelto a pasar. ¿Cuándo tendré el valor de decirle que tengo novia? ¿La llevo invitada a casa este fin de semana? Una sorpresa, sin tiempo a que reaccione ¿Les caerá bien Maica?

En ese instante, Ricardo Gutiérrez de la Mata dio un golpe seco en la puerta y entró directo en su habitación.

─Tío ¿Qué haces aquí casi a oscuras? Y sin más, encendió el interruptor.

─Estudiando el parcial que tengo el jueves.

─Joder tío, exclamó Ricardo alzando la mirada. ¿Qué haces aquí? tienes la habitación en orden, los vaqueros colgados en la percha, la camisa de manga larga con los puños hasta el codo bien doblados. Pareces un “marujón” dijo con una sonrisa.

̶Qué es lo que te hace tanta gracia.

─ ¿Pero tú te has visto con ese delantal de flores que llevas? No sé quién de los dos es más “marujón”. Le contestó Nico, frunciendo el ceño y soltando una carcajada. Podríamos pasar por “lesbis”.  

Nico se quitó las gafas y mirándolo con sorna, le dijo

─ ¿Quién te dice que sean unas buenas amas de casa?

─Entonces ¿Quizá por dos gais?

─ ¡Que idioteces!

─Cualquier cosa podría ser si no fuera porque nos empalmamos viendo a una tía buena.

─Por cierto, no me has dicho nada del pibón con quién te paseas por la “facul”. Ricardo también se le había clavado en la córnea aquella morena de ojos verdes y de cuerpo espectacular.

¿No te estarás enamorando, cabrón? Parece muy sexy, esa morena de ojos verdes. ¡Oye, no me dejes por una piba! Te necesito de compañero de armas, contigo ligo mucho más.

─ ¡Qué va! Ricardo, nada de nada.

Tampoco le iba a decir a Ricardo que tenía novia, primero debía enterarse su madre.

Nico bostezó de hambre.

─Vamos a cenar, Nico. He preparado un gazpacho de espárragos verdes con almendras frescas y estragón, y para postre un pastel de hojaldre. Te vas a chupar los dedos.

─Joder tío, vamos a ver que nota te pongo.

─Seguro qué será mejor que la que me dieron en procesal.

Continuará si os gusta…


Sección: Relatos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.