Nicolás. Parte 7

Parte 7 (continuación)

¿Pero cómo no le dijo antes de aparecer en el portal que irían a un club de tenis? ¿Qué papel tenía que desempeñar para no defraudar a la familia de Nico?  Se lo tenía que haber preguntado anoche a María.

María del Carmen y Laura, guardaron un silencio que Maica no se atrevió a romper. Seguían madre e hija sentadas, y sin más comenzaron hablar entre ellas de gente, para Maica desconocida. Se sentía como un convidado de piedra y simulaba escucharlas, asentía y sonreía.

La madre con gesto imperioso, señalaba a unos y a otros desde la mesa y cuando se tropezaba con la mirada de alguien del club, levantaba vagamente la mano y hacia un gesto de saludo, tan ridículo como el que hacen los monarcas a los súbditos.

Al fondo se oían los sonidos de las pelotas contra las raquetas con una música ambiental que amenizaba las canchas. Empezaba hacer un calor sofocante.

Por fin llegó la comida y aparecieron Pedro y Nicolás recién duchados. La onda de pelo húmeda que a Nico le caía en la frente le hacía un hombre sugerentemente atractivo. La misma apreciación tuvo su madre porque se adelantó diciendo estás guapísimo ¿Verdad que mi hijo es guapo?

─ ¡Mamá por favor! ¡Tú sí que eres guapa mamá! ¡estés como estés!

Maica se dirigió a Laura y entregándole su móvil ─ ¿Quieres hacernos una fotografía a Nico y a mí? Posaron al lado de un árbol se agarraron la mano y se miraron con una sonrisa muy cómplice.

Cuando María abrió la puerta y vio la cara de su amiga, presintió que no se la había pasado muy bien.

─ ¿Qué tal la comida con los suegros?

─Bien, mintió.

─Me cuesta creerlo Maica viendo tu expresión.

─ ¡Oh!  lo que ocurre es que son muy diferentes a lo que me imaginaba, pero han estado muy correctos y amables. Además, nosotros tenemos pensado instalarnos en Zaragoza fuera de la familia de Nico y también de la mía.

─El amor puede con todo, con las diferencias familiares y con los convencionalismos.

─Eso quiero creer, María.

Hacia un tiempo nublado, según los meteorólogos saldría el sol y aumentaría la temperatura un par de grados en unas horas. Estábamos en primavera, muy cerca de los exámenes finales. Tenía que decírselo a Nico, ¿Cómo respondería? Dudaba. Pero ahora era un buen momento en el viaje, mientras conducía. No tendría mucho tiempo de reaccionar. Quería ver el asombro de su cara.

El domingo a mediodía en el viaje de vuelta el tráfico era menos denso, iban más tranquilos, Maica inició la conversación.

─¿Qué impresión les he causado a tus padres?

─Buena, Maica.

─Sé sincero, cielito.

─Lo soy, de verdad. No te puedo negar que se llevaron una gran sorpresa y que por un momento no sabían cómo reaccionar. Te ven inteligente, guapa y muy educada. Y muchas más virtudes, que yo me he ido encargando de proclamarlas ─sí te he de ser sincero, y quiero serlo─ lo que no le gusta a mi madre es que tenga ahora novia.  Me dice que ya tengo tiempo de enamorarme. En este momento de mi vida me toca centrarme en los estudios y empezar a opositar para Notarias.

─ ¿Y tú que piensas? Hubo un intervalo de silencio incómodo.

─ Puede tener algo de razón, mi madre es una mujer inteligente y siempre me ha aconsejado bien. Lo que ocurre es que no puedo dejar el amor para más tarde. Porque si de algo estoy seguro es que eres la mujer de mi vida.

─Yo también te amo. Pensó que era el momento idóneo de explicarle sus planes.

( continuará)

Sección: Relatos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.

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