Nicolás. Parte 5.

(Continuación)

─Amor mío, estate preparada que paso a recogerte a las once.

Se duchó de inmediato y cogió la ropa de la maleta, una falda verde y una camisa negra. Pero antes de vestirse decidió darle una sorpresa a su amiga. Todavía tenía tiempo.

María apareció de repente con el camisón blanco hasta la rodilla con un bordado de puntillas en el escote y unos tirantes estrechos azules, muy favorecedor. Se asomó en la cocina, mientras Maica preparaba el desayuno. Una gran cafetera burbujeaba y los panes saltaban de la tostadora- María cogió del frigo la bandeja la mermelada de melocotón y el zumo de naranja recién exprimido.

─ ¡Uhmm que bien huele a pan recién horneado! Comentó María.

─Tenía intención de llevártelo a la cama y desayunar juntas entre las sábanas, recordando nuestros buenos tiempos.

─Hace una mañana estupenda, sacaremos a la terraza lo que has preparado y allí estaremos hablando estupendamente.

─Maica se tomó un café muy cargado, tenía el estómago lleno de mariposas y no le cabía más.

─Quiero que te vistas espectacular. Los padres de Nico tienen que quedarse con la boca abierta. Ahora cuando terminemos vamos a ir al dormitorio que quiero repasar contigo que te vas a poner.

─Este suéter no me gusta, te voy a prestar uno mío de color rosa palo. Te sentará divino a juego con los zapatos de tacón que llevas. El conjunto te acentuará tu esbelta figura. Tienes que dar buena imagen a tus futuros suegros.

─Me he comprado este Vuitton para la ocasión. ¿Qué te parece?

─Precioso. ¡Estás espectacular!

Con la puntualidad que le caracterizaba apareció Nico en el portal. ¿No es un poco que pronto, cielo?

─ Si es que hay un cambio de planes. Comeremos en el club “Soletis”. ¿Mis padres han reservado una cancha de tenis?

─ ¡Dios! Yo no he traído ropa deportiva, además te confieso que no se jugar al tenis.

─No te preocupes mi amor, me dijo con aquella voz varonil tan seductora, me sentaré contigo en la terraza y los veremos jugar.

─Ya le has dicho que venía.

─No, será una sorpresa, como ya te dije.

Hacía un sol mortecino, iban con prisa querían ser puntuales cruzaron los jardines del parque a paso rápido y al final se encontraba el club. En la entrada para el asombro de Maica, no le pidieron la tarjeta de identificación, el portero conocía a Nico desde niño.

A lo lejos, sentados en una mesa se encontraban sus padres y su hermana Laura. La primera que levantó la mano a lo lejos fue su madre para que se acercaran, y ellos le respondieron haciendo un ademán.

─Hola, dijo Nico, os presento a mi novia Maica. El estupor de todos los que estaban en la mesa fue mayúsculo.

Laura hizo un amago de levantarse. Un silencio tenso se creó en el ambiente, podía cortarse a cuchillo. La primera que irrumpió para hablar fue la madre de Nico.

─Hola. ¿Maica? Sí Maica. ¿Y qué nombre es ese?

─ María del Carmen.

─ ¡Oh, como el mío!

Sin tiempo a contestar, Pedro, el padre, se acercó y le extendió la mano y Laura, la hermana de Nico, le plantó dos besos.

Ahí, estaba María del Carmen, la madre, asombrada hundida en la silla con las piernas cruzadas a la altura de los tobillos, sin poder reaccionar. Sin mirarle a Maica, se levantó y se dirigió hacia Nicolás, acariciándole el rizo de la frente con ternura.

─ ¿Por qué no vas a jugar una partida de tenis con tu padre? Lleva meses esperándote.

─Nicolás, asintió.

(continuará)

Sección: Relatos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.

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