Nicolás. Parte 3

Parte 3-continuación

─Y no eres tú, mi amor, un regalo. El mejor que la vida me ha puesto en el camino.

─Seguro que el asombro es descomunal. No sospechan que tienes una novia ¿A que tengo razón?

La tenía. Su madre no le imaginaba con ninguna chica, ni el resto de la familia; porque a pesar de su edad le veían como a un niño que no había llegado a la pubertad, y que solamente le preocupaban los estudios.

No recordaba que alguna chica hubiera preguntado por él. Nico era reservado no daba su número de teléfono, solamente lo tenían los cuatro íntimos.

Las amigas de su hermana eran mucho más mayores. Los cinco años que les separaban era un puente que nos les había permitido compartir ni juegos, ni amigos. Su espíritu introvertido y la fama de empollón también habían colaborado. Había gozado en la familia de un lugar privilegiado de niño pequeño obediente y disciplinado.

La adolescencia le había pillado en Múnich aprendiendo alemán en un colegio interno. En aquel curso se relacionó con pocas chicas. A diferencia del año siguiente que estuvo en Belfast, allí con las irlandesitas había perdido la virginidad. Sí, sí, modositas las chicas de eso llevaban fama, de ser ¿modositas? ¿paradas?  los weekend en el Norte de Irlanda eran apoteósicos. Las Guinness en todas sus variantes corrían por los pubs además de las Kilkenny, Harp, Murphy, Jameson, Bushmills, y cientos de variedades. Vamos era el mundo de la cerveza y el whisky. Por las noches en las calles de Belfast había autobuses amarillos que ofrecían gratis café y pastas, para neutralizar el alcohol de los adolescentes.

Sus padres, como tantos otros, le habían enviado a estudiar inglés a la católica Irlanda, con la tranquilidad que le mandaban a un lugar más seguro que Inglaterra. ¡De eso nada!

Nico recordaba muy bien que aprendió inglés con acento irlandés y por suerte no dejó embarazada a ninguna jovencita. Fue un año muy bien aprovechado, supo sacar partido ese año aprendió un idioma, descubrió el sexo, probó el alcohol ¡Tanto que lo probó! De seguir allí más de un año a ese ritmo de beber hubiera sido un riesgo.

─ ¡Que callado estás, cielo! Demasiado concentrado conduciendo.

A medida que habían ido avanzando por la autopista, había bajado el número incesante de coches. El tráfico era más fluido.

─Te parece que hagamos un descanso en la primera estación de servicio que encontremos.

─Excelente idea, Maica.

En ese instante vieron una señal de tráfico que anunciaba un área de descanso con gasolinera y cafetería. Aunque quedaba muy pocos kilómetros para llegar a Huesca. Se detuvieron. Sacó las llaves del contacto, cerró la puerta. Levantó la cabeza y se encontró con la cara de Maica ¡Realmente era guapa!

Continuará

Sección: Relatos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.

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