Nicolás. Parte 2

Ricardo era un tío carismático, con una tez sonrosada, barba cerrada, espesas cejas y unas manos suaves y expresivas. Estudiaba lo justo para aprobar y se dedicaba a sus aficiones la música y la cocina. A diferencia de su amigo Nico que era un empollón de irreprochable disciplina que solo se centraba en los estudios. Ricardo decía que necesitaba terminar la carrera para tener un título, mi futuro y toda mi existencia va estar dedicada a la política. Viviré del partido y nunca voy a ejercer.

Se acercaba el fin de semana. ¿Pero le apetecía realmente ir con Maica? No estaba seguro, volvía esa duda constantemente a su memoria. Ahora hervía de inquietud. Tenía pesadillas, había noches que no pegaba ojo. Cómo se lo diría a su madre. Seguro que la apabullaría a preguntas sobre Maica. ¿Quién eran sus padres? ¿Dónde trabajaban? ¿Si tenía hermanos?  Como si todo aquello tuviera algo que ver con el amor.

Había llegado a la conclusión de que Maica era la mujer que le gustaba, vamos de la que estaba enamorado. Constantemente, se decía una y otra vez, para autoconvencerse: tengo que confiar mis sentimientos. Nadie más debe entrar en mi mundo interior.

¡A propósito! Debo de llamar a Maica para que prepare el equipaje y así no salir demasiado tarde. Llevarle a mi casa a dormir, pensó que no le agradaría a su madre. Era preferible para empezar, invitarla a una comida familiar. Será mejor una entrada más suave.

Su pensamiento no hacía nada más que darle vueltas a la forma que debía preparar una cuidadosa argumentación sobre las cualidades de Maica, para que sonara bien a los oídos de su familia.

¡Maica era una mujer muy atractiva, eso era incuestionable! Tiene un carácter agradable, irradiaba dulzura, con buenos sentimientos. Saca excelentes calificaciones y sobre todo está dotada de una paciencia infinita. Les contaría que tenían planes para el futuro, entre ellos, estaba abrir juntos un bufete.

¿Convencerían esos argumentos a sus padres? Lo de formar un equipo y abrir un despacho juntos, seguro que no.

Estacionado enfrente al portal de Maica y apoyado en el volante del Volkswagen negro buscaba una emisora de radio. Le golpearon el cristal y giró la cabeza.

─ ¡Hola, mi vida! Me encanta tu puntualidad. Se nota tu educación germana. Un poco impaciente lo soy ─trató de bromear Nico.

─Perdona, en el último momento me ha llamado María para saber a qué hora llegaríamos. Ya le he dicho que no me espere antes de las diez. Con esta lluvia nos podemos retrasar.

─Seguro que llegamos antes, afirmó Nico.

─De ser así, paramos y cenamos.

─Si te parece, mejor un tentempié porque seguro que mi madre me habrá preparado algo especial.

─Como quieras cielo.

─Para cuando salgamos a la autopista ya nos habremos quitado la caravana y el mogollón de coches que se forma a la salida de colegios del extrarradio.

No tenía razón pasaban muchos coches todos en fila, el atasco era monumental, nos deteníamos constantemente y no avanzábamos mucho, la lluvia era cada vez más intensa. Los coches en sentido contrario iban más rápidos.

─ ¿Llegaremos tarde? ¡eh!

─ No lo creo, enseguida se despejará.

─ ¿Por cierto, le has dicho a tus padres que voy?

─No, simplemente les he dicho que en este viaje les reservo una sorpresa.

─Igual se imaginan que les llevas un regalo, dijo Maica intentando sonreír.

─Y no eres tú, mi amor, un regalo. El mejor que la vida me ha puesto en el camino.

─Seguro que el asombro es descomunal. No sospechan que tienes una novia ¿A que tengo razón? ( continuará)

Sección: Relatos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.

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