Nicolás. Parte 13

( Continuación)

Aquellos muebles parecían servir de oídos como si escucharan conversaciones fascinantes que les quedaran impresas. Nadie de la estancia tomaba la palabra, como si se tratara de un fotograma que se ha quedado fijo.

Finalmente mi madre rompió el silencio y se dirigió a mí, había alzado la mano a modo de súplica, ─ no necesito recordarte Nicolás, la responsabilidad que hay en tus espaldas, cuando faltemos nosotros alguien tiene que ocuparse de tu hermana Laura. Sin tu ayuda estaría desamparada.

Nicolás escuchaba callado y concentrado con la mirada perdida y las manos entrelazadas en la cintura. Su corazón palpitaba con fuerza y lo notaba. Pedro,  intervino y habló largo rato con una franqueza temeraria ─ siempre hijo has gozado de nuestra confianza y no nos has defraudado. Infundía seguridad al hablar. Entendemos tu amor por Maica y lo aprobamos, pero Nicolás necesitas un último esfuerzo. Tienes que prepararte para las oposiciones, una vez que las termines, podrás hacer lo que te venga en gana. Eres muy joven para tirar tu vida por la borda. Te admiramos, pero de ti depende la continuidad de esta familia, dijo mirando a Laura, mientras ella no osaba abrir la boca, confundida con los ojos cerrados desde donde se asomaban unas lágrimas que resbalaban por las mejillas.

Su madre con un gesto altivo, se acercó a su hijo tras un suspiro ,̶Sabes muy bien que no he vivido más que para mis hijos, y desde el accidente me he centrado en ti dijo mirando fijamente a Laura.

─ ¡Oh mamá! porque le dices eso, se había atrevido a murmurar Laura sollozando con un ataque de hipo.

Nicolás se mantenía en el sillón con la espalda erecta, echó una discreta mirada a su reloj de pulsera, escuchaba a sus padres mientras bebía un vaso de agua. Su madre que estaba sentada en el sofá le alargó la mano con un ademán maternal y la apoyó en sus rodillas presionándola levemente.

Sus padres siempre habían sido sus maestros y le habían inspirado respeto y cierta devoción. No les había desobedecido, al menos, en decisiones importantes.

─Solo te pedimos un último esfuerzo, le decía su madre mientras la rabia se apoderaba de ella e intentaba contenerla. Preparándote a conciencia puedes sacar las oposiciones a la primera ¿Qué son cuatro años a tu edad? Aprobarás y luego podrás hacer lo que tú quieras desde una buena posición social.

Nicolás Fernández de la Sierra sabía que su decisión, y la respuesta en aquella sala dependía su futuro. Se jugó el todo por el todo. Su cerebro estaba punto de explotar.

( continuará)

Sección: Relatos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.

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