La maternidad tardía

La maternidad tardía es un fenómeno sociodemográfico contemporáneo, sobre todo en países de mayor poder adquisitivo. En España la media de edad a la que las mujeres tienen su primer hijo es de 32 años, una de las más altas del mundo.

Aparentemente, esto se debe a una tendencia a posponer el primer nacimiento en lo que confluyen múltiples factores: anticonceptivos, presiones sociales, edad de emancipación, proyectos profesionales, preocupaciones financieras y personales, entre otros. Además, hay que añadir mayores tasas de divorcios y la formación de segundas parejas buscando un nuevo embarazo en edades más tardías.

Todos estos aspectos en su conjunto en mayor o menor medida han incrementado las tasas de infertilidad y resultados reproductivos adversos con implicaciones significativas.

¿Por qué disminuye la fertilidad?

Alrededor de 190 millones de parejas de todo el mundo luchan contra los problemas de fertilidad y en España alrededor del 17% de las parejas, es decir, aproximadamente 800.000, no consiguen concebir de manera natural. Ya sea por causa de esterilidad, incapacidad para conseguir un embarazo después de doce meses de coitos sin protección anticonceptiva, como por infertilidad, incapacidad para llegar a finalizar una gestación.

Lo cierto es que las patologías sobre la fertilidad de la pareja se han convertido en los últimos años en un problema de salud pública. Concretamente en España el índice de nacimientos es de 1,3 hijos mujer, uno de los índices de fecundidad más bajos de la Unión Europea.

La mayoría de los embarazos, alrededor de un 80%, ocurren en los primeros seis ciclos con relaciones sexuales en la fase fértil. De los casos fallidos un 85% de las parejas tienen una causa identificable. Las más comunes son la edad, disfunción ovulatoria, el factor masculino, la enfermedad tubárica, endometriosis, trastornos de la ovulación, tóxicos y estilo de vida. De todas ellas la más dañina, sin duda, es la edad tanto en mujeres como en hombres.

La edad para concebir clave en ambos sexos

Las mujeres nacen con una reserva ovárica de aproximadamente un millón de folículos que van disminuyendo a lo largo de los años. Cuando llegan a la pubertad la cifra se acerca a unos 300.000 y de ellos solo 300 serán ovulados durante la época reproductiva. Luego paulatinamente se va acelerando la pérdida a medida que van cumpliendo años hasta que se agotan.

En las mujeres la mejor edad reproductiva está próxima a los 20 años y el periodo que se considera de máxima fertilidad es entre los 18 y 35 años. A partir de los 35 años la fecundidad baja a un 30% y a los 40 años el descenso es de un 80%.

La presencia de menstruación no asegura la capacidad para poder conseguir un embarazo y el periodo fértil efectivo puede detenerse casi una década antes de la menopausia. En el climaterio, a los 45 años el potencial reproductivo de la mujer es menos del 1%, en torno a los 50 años la fertilidad es casi nula y lograr un embarazo de manera natural es posible, pero extremadamente inusual.

En el pasado los problemas de fertilidad recaían en la mujer ya que los varones como producían espermatozoides durante toda la vida, se daba por sentado que podían fecundar siempre. No es así. La edad de los hombres también es un factor determinante para conseguir una gestación. Los avances de la ciencia han traído mayor comprensión del proceso de producción y concepción del esperma. A diferencia de lo que ocurre con la mujer, el hombre no nace con una reserva de espermatozoides, la espermatogénesis es un proceso continuo que se produce en el testículo y que se inicia en el periodo prepuberal y que continúa toda la vida.

Con la edad la calidad del semen disminuye progresivamente y se asocia a una disminución del volumen, así como un recuento, motilidad y morfología espermática, y no se puede recuperar en el laboratorio, es decir, no hay tratamientos in vitro que consigan que los espermatozoides mejoren. A finales del 2017 la revista “Human Reproduction Update” afirmaba que el semen de los hombres occidentales era peor ahora que hace 40 años.

Aunque no existe una definición universal para el envejecimiento paterno avanzado las probabilidades para conseguir un embarazo en los varones a partir de los 41 años, independientemente de la edad materna, decrece a un 60% y a partir de los 45 a 50 años las expectativas se reducen drásticamente.

La maternidad tardía así como la paternidad a edad avanzada son decisiones personales que pueden resultar satisfactorias ya que la pareja ha alcanzado su madurez emocional y probablemente mayor estabilidad económica.

Sin embargo, el retraso voluntario para sortear el reloj biológico y poder cumplir el sueño de ser padres debe ser una decisión personal muy meditada. No solo puede suponer la necesidad de tener que recurrir a técnicas de reproducción asistida, sino que además puede implicar mayores probabilidades de la aparición de anomalías cromosómicas y de complicaciones durante la gestación.

( Publicado en el blog «enna make the rules»

Sección: Textos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.