La masturbación masculina

La masturbación masculina es una práctica sexual casi universal y aunque no estaba tan mal vista como la femenina, ha tenido también una larga historia de estigmas y condenas. Socialmente, existían muchas creencias erróneas sobre «el vicio solitario» causante de ceguera, impotencia y cáncer, sin ningún sustento científico. Las religiones, cristianismo, judaísmo e islamismo, la percibían como una práctica perjudicial.

De las orgías de sexo y desenfreno en los tiempos de los romanos, pasó a considerarse en la Edad Media, fruto de un puritanismo arraigado, un acto perverso del cuerpo masculino, y esa idea se mantuvo durante siglos. No fue hasta 1920 cuando el psicoanalista Wilhelm Stekel reconoció que era una práctica natural y habitual en hombres sanos, desde la infancia hasta la vejez. Hoy día, los científicos dictaminan que la masturbación es un acto altamente recomendable para la salud del hombre.

Los hombres se masturban por placer y por salud, y esta práctica, a diferencia de la masturbación en la mujer, la han bautizado coloquialmente con muchos nombres: hacerse una paja, manfinfla, drenar el monstruo, hacerse una manuela, gallarda, chaqueta, gayola, cinco contra uno y, probablemente muchos más, propios de cada región o ciudad.

Los niños inician la masturbación antes que las niñas, por su condición anatómica, ya que tienen el órgano sexual tan «a mano» que tienden a tocárselo a diario por razones fisiológicas e higiénicas, descubren muy pronto el placer y continúan «manoseándolo», a lo largo de toda su vida, incluso durante y después de establecer relaciones con una pareja, sin que ello signifique que no sean satisfactorias. Se masturban con más frecuencia aquellos hombres que mantienen relaciones sexuales con asiduidad que los que llevan un tiempo sin hacerlo.

La masturbación es más frecuente en la adolescencia y tiende a disminuir la frecuencia con el paso de los años. Un 40% de hombres, según una encuesta, se masturba cada día; otros lo hacen en momentos de estrés. No hay un número de veces «normal». Los lugares más característicos son el dormitorio, el baño y la ducha.

Un estudio de la Universidad de Harvard examinó una muestra de 32.000 hombres y descubrió que, aquellos que, eyaculan 5 o más veces por semana tienen un 33% menos de probabilidades de desarrollar cáncer de próstata. La razón se explica por el intercambio frecuente de líquido prostático y semen, lo cual previene la inflamación y la infección. También existen estudios recientes que reflejan que la masturbación es un excelente ejercicio para combatir la disfunción eréctil y la eyaculación precoz.

La masturbación tiene un sinnúmero de beneficios: libera hormonas placenteras como la serotonina y la oxitocina, entre otras sustancias, mejora el estado de ánimo, fortalece el sistema inmunológico, reduce el riesgo de contraer infecciones urinarias, aumenta la circulación sanguínea, se incrementa la química cerebral, se expanden los pulmones, es un buen analgésico, relaja los nervios, ayuda a conciliar el sueño (por la liberación de prolactina), libera tensiones, reduce el estrés, mejora la calidad y cantidad de esperma, ayuda a mantenerse en forma, consigue que los orgasmos sean mucho más intensos y, se adquiere un conocimiento mejor del cuerpo lo cual favorece disfrutar más en pareja. Al masturbarse, a menudo, se aprende a controlar el flujo seminal y retenerlo hasta el momento adecuado, por este motivo permite un mejor rendimiento sexual.

La masturbación puede hacerse en solitario o con la pareja. Es conveniente utilizar lubricantes, porque potencian mucho las sensaciones. No es aconsejable centrarse solo en el pene: hay que estimular también los testículos y la parte interna de los muslos. Para empezar, deben humedecerse las manos con lubricantes y realizar masajes con el prepucio de modo que asome el glande (en hombres no circuncidados) con movimientos suaves de arriba hacia abajo. Jugar con el glande acariciándolo es delicioso la parte más sensitiva, donde existen más terminaciones nerviosas; también es muy gratificante jugar con el frenillo.

Hacer un tubo con las manos y colocar el pene dentro, moverlas de arriba abajo, subir y bajar con diferentes presiones con las manos, sujetándolo, intercalando de más suave a más fuerte, una, dos, tres, cuatro, cinco y, de repente, parón y otra vez a empezar, despacio y deprisa. El secreto está en utilizar presiones distintas y variar de velocidad, alternativamente.

Con dos manos se agarra el pene de modo que una abarca el tronco y la otra el glande; una mano se intenta mover hacia arriba y la otra hacia abajo. Esta técnica puede provocar sensaciones muy intensas. Lo mismo se consigue utilizando el pulgar y el índice en la parte superior e inferior del glande, masajeándolo.

Algo muy gratificante es el cambio de temperatura, una mano caliente y otra fría que se puede enfriar con cubitos de hielo, y las manos se van alternando: frío, calor. Con el índice y el pulgar, hacer formas de anillos alrededor del glande. Unos segundos antes de llegar al clímax, agarrar los testículos y presionarlos, para sentir el recorrido que hace el semen antes de salir. Sin que llegue el clímax, vuelta a empezar, lo cual ayuda mucho a prevenir o mejorar los problemas de eyaculación precoz.

En la ducha o la bañera, coloca el pene debajo del grifo con agua caliente/fría y juega con las presiones del agua. Siéntate encima de una mano hasta que se te duerma y, entonces utiliza esa mano para masturbarte; la sensación es similar a que alguien más te esté masturbando.

Acompaña la masturbación con porno, otras veces con tu imaginación, fantasea, escucha música, quema incienso o perfuma con un ambientador, ilumina la habitación tenuemente, cambia de posición, sentado o acostado, enfrente de un espejo, para encontrar nuevas sensaciones y ¡a disfrutar!

Existen dildos o juguetes eróticos para el hombre, cremas y geles estimuladores. El electro-sex es un electroestimulador erótico que consiste en pequeñas descargas eléctricas en las diferentes zonas erógenas. El dispositivo Fleshlight Launch es un masturbador masculino, que tiene forma de tubo y simula una vagina; posee un máximo de 180 movimientos diferentes que controlan mediante botones la intensidad y la velocidad. Vibradores para aplicarlos sobre el frenillo, anillos para erecciones duras y prolongadas, bombas de succión y un sinfín de artilugios eléctricos y mecánicos que puedes descubrir en cualquier SexShop.

La masturbación masculina forma parte de la sexualidad y la vida íntima. Las técnicas se van adaptando a los gustos personales y, con el tiempo, se descubren nuevas formas de satisfacción. A la masturbación hay que darle la importancia que merece y colocarla en el lugar que ocupa: un acto de placer íntimo dentro de una sexualidad saludable.

Sección: Artículos, Sexualidad
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.