La larga historia de Victoria. Parte 5

En ese momento sonó el celular ─ «Allô” contestó Teresa y siguió hablando en francés.

─Traduce, por favor Teresa

─Tenemos que ir al hospital, al parecer tu madre ha empeorado. Tomaron un taxi que les acercó al hospital. Subieron a la tercera planta y preguntaron por el Dr. Dubois.

El médico se dirigió a Teresa, Madame Roura, son amie a empiré et nous avons dû la ramener aux soins intensifs.

Victoria entendió lo que decía el doctor, siguió hablando, pero ya no le interesaba lo que contaba y se separó unos metros hacia el pasillo de la izquierda. Su madre había empeorado. ¿Qué más da por qué? No había pasado ni un mes del fallecimiento de su abuela, ahora su madre enferma. ¿Qué más le podía ocurrir? Parecía que el mundo le estaba dando la espalda. No estaban sucediendo las cosas como ella había imaginado. Todavía estaba pendiente de salir con Colette para buscar un centro donde estudiar francés. Todo se estaba convirtiendo una cuesta demasiado inclinada para ascender. Teresa le interrumpió sus pensamientos.

─Tu madre, según dicen los médicos, ha empeorado los antibióticos parecía que en un principio actuaban, pero ha tenido un fallo multiorgánico. Me dicen que tiene un pronóstico reservado. Cada 24 horas nos darán un informe médico de su evolución a unas horas determinadas. Aquí en Francia no quieren que se queden los familiares en el hospital. Estando tu madre tan enferma, no me iré a España de vacaciones me quedaré contigo Victoria.

─Gracias, Teresa.

─No me suena nada bien lo que dice el doctor, no entiendo nada de medicina, pero la expresión y el tono en el que me hablaba parecía de mal presagio.

Ahora Victoria era la que animaba a Teresa. ─No seamos pesimistas, hoy en día hay muchos remedios y mi madre es joven, solo tiene 35 años, podía ganar la batalla con ayuda de los médicos.

─Tiene coraje y ahora me tiene cerca de ella, creo que es el momento que ha ansiado.

─También me tiene a mí, dijo Teresa con rapidez y sin pensarlo. Terminó de decirlo y se arrepintió.

Hubo una pausa de silencio y Teresa no reanudó la conversación, atrapada por el magnetismo del miedo. Parecía como si hubiera aparecido un destello especial enmarañado en sus palabras.

Acudían juntas al hospital cada día, a la hora señalada y así hasta siete días seguidos con noticias similares.

─Evoluciona sin cambios, mantenemos las constantes. No les podemos decir más.

Cada día miraban a Herminia tras la puerta y un cristal, amarrada a tubos y aparatos que les producía una extraña intensidad de un dolor irreconocible. Estaban como hipnotizadas

─¿Qué pensaría la enferma? ¿o ya no pensaba? No sé Victoria si tu madre está luchando cuerpo a cuerpo contra la enfermedad. Una lucha entre la vida y la muerte.

─ No lo sé sí Teresa sufre o no sufre, no en el aspecto físico de eso estoy totalmente seguras que le administran sedantes y analgésicos bien controlados y suficientes. ¿Pero, emocionalmente?

Empezaba a entender la decisión inesperada de su abuela Lucrecia, llena de dolor a tener una leve compresión del suicidio de su abuela. Ahora sentía angustia porque la muerte merodeaba a su madre.

El diez de agosto al llegar al hospital el Dr. Dubois les dijo que era cuestión de horas. Les dejaron entrar a la UCI para despedirse, en turnos cada una durante cinco minutos.  Primero entró Victoria.

─¡Hola, madre! ¿Me reconoces? Herminia respondió con un ligero pestañeo, no podía hablar entre tubos, cánulas, catéteres y aparatos.

Victoria le acariciaba la mano y le miraba constantemente la cara, para ver si había alguna señal de respuesta. Salió de aquella habitación absolutamente rota. Entró Teresa. Mientras esperaba Victoria el tiempo se le hizo larguísimo. Al salir se abrazaron las dos con fuerza con sujetándose ambas para no caerse. Se agarraron las manos y estuvieron en silencio.

A las cinco de la tarde Herminia Vivancos fallecía en CHU De Bordeaux Hospital Saint André. (continuará)

Sección: Relatos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.

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