Encuentro de amigas (inspirado en el efectoleopi)

—¿Quién?, ¿Yo? ¡Cómo que no sé por dónde van los tiros! A mí no me conocéis todavía después de tantos años de amistad. Estar soltera es la mejor decisión que he tomado en mi vida ¡Y más en estos tiempos!

—Cierto, a mí la decisión de separarme me costó muchísimo todo se me hacía cuesta arriba y eso que cada dos por tres estábamos discutiendo.

— Complicaciones no las quiere nadie, el matrimonio es muy diferente al celuloide, comentó María yo siempre tuve claro la soltería. Con el paso del tiempo la pareja uno u otro se acaba cansándose. Luego ¡eso sí! hay que tener coraje como Maite para separase y por supuesto tener una independencia económica. Terminas como la mayoría de las parejas aguantándose, porque no les queda otro remedio.

—Estoy totalmente en desacuerdo, repuso Miriam que hasta entonces había estado callada. Yo sigo enamorada de Joan y puedo decir que estoy felizmente casada desde hace diez años.

—La excepción que confirma la regla, además Joan es un bendito y no un prototipo de hombre de los que corren por las calles. Nada que ver con Antonio que estaba todo el día tocándome los ovarios, Maite por aquí, Maite por allá.

—No sé qué idea tenéis de los hombres; habláís de una manera, que es que vamos os cargáis a todos de golpe. ¡Qué Antonio es un mal bicho! Eso ya lo vimos María y yo desde que empezasteis a salir. Pero tú Maite no veías nada, te tenía aducida.

— Más que aducida lo que ocurría, dijo Maite, es que me sabía contentar muy bien en la cama y eso es lo que me perdió.  A pesar de mi equivocación, no estoy en contra del matrimonio. Y ahora después de tres años de la separación es lo más echo en falta. Estoy en dique seco; fijaros que me compro colonia de hombres para pulverizarla en la almohada por la noche. No sabes lo que me gustaría tener ahora un novio.

—Pues échate un ligue. Ahora se lleva el poliamor, le dijo Miriam.

—¡Qué dices! A los cuarenta. Dónde voy a ligar ahora, no tengo edad ni ganas de ir a discotecas. Además, los hombres que he conocido solo han querido tener encuentros casuales una noche y después no quieren saber nada de mí.

—Mira que eres rancia, Maite. Cómo se nota que estás fuera del mercado. Ahora se liga mediante plataformas y tú decides o no tener una pareja o un novio. Te voy a dar los trucos para encontrar un hombre de valor. Te subes una foto a las plataformas que estés guapa, no difícil porque tu lo eres, para que te vea la mayor parte de hombres.

Luego además tienes hacer amigos, solo amigos, todos los que puedas, en los sitios que frecuentas: trabajo, gim, en salidas en el super, excursiones, por ponerte unos ejemplos. Ligas con ellos, pásame tu teléfono que voy a compartir este vídeo, pásame tu Instagram. Busca un gran número de amigos, lo más rápido que puedas. Conforme vayas conociendo a hombres lo vas poniéndolo en una plantilla de Excel. Con este titular: ¿Para qué me sirven, los hombres? e investigar todas las cualidades que tengan y los vas clasificando en este orden:

En el vértice colocas a los “Unicornios” es son los que te gustan y te encantan, y que te dices a ti misma casi casi casi, me casaría con ellos. Por debajo pones a los” Polifemos” hombres que te gustan, pero no del todo. Mas abajo coloca los “Satélites” son los que entran y salen de tu vida, lo que no sabes a qué onda andan. Y en la base pones a los «Respaldos” lo que te entretienen, nada más.

Dejas espacio porque según vayas quedando con ellos y conociéndolos más pueden subir y bajar, porque no sabes si se van a quedar dentro de la pirámide o van a salir. Los Respaldos pueden subir a los Polifemos o los Unicornios ir bajando o incluso salir de la pirámide.

Colocar un espacio fuera para los “Tinieblas” son los hombres de mantenimiento, los que llegan a tu casa te dan el servicio rápido, te dejan relajada y contenta, y se van. Estos los conviene colocarlos en un apartado, porque nunca deberán ser tus novios.

Maite alargó el brazo hasta el hombro de María y dijo — Muy bien pensado me parece muy buena idea.

—Miriam añadió a ver si así encuentras un marido como Joan.

—¡Eso, a ver si lo encuentro!

Rieron las tres amigas.

—Ya son las ocho, se está haciendo tarde señaló María.

—No vemos el próximo miércoles, se despidieron y dándose unos besos se fueron.

 

 

Sección: Relatos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.