El testamento

La tarde era fría y amenazaba lluvia, el típico día que te apetece estar en casa sin salir, acomodado a tu sillón con un buen libro. Llevándome por mi obligación y acompañado por mi inapetencia me acerqué pausadamente al despacho del notario que estaba a tres travesías de mi casa. Nunca me imaginé la sorpresa que recibiría esa tarde.

Tenía una cita junto con mis cuatro hermanos, para dar lectura al testamento de nuestro padre. No nos habíamos visto desde el sepelio, tampoco coincidimos durante la enfermedad, quizá el motivo fue que nuestro padre había fallecido hacía dos meses de coronavirus y las visitas estaban restringidas. Pudo ser también por el gran distanciamiento que teníamos desde hacía años entre algunos hermanos.

Con Iñaki y María, dos y cuatro años menores que yo, estaba muy unido, y nos visitábamos con bastante asiduidad, mientras que, con Jonathan y Vanesa, ningunos de nosotros coincidíamos, ni siquiera en fiestas familiares. Alguna noticia suelta de los dos pequeños me llegaba antes, y hacía de portavoz por ser el primogénito o simplemente por mi carácter extrovertido.

Don Rafael Muñoz, notario de Bilbao, con una puntualidad inglesa nos recibió, sentado en un sillón de terciopelo rojo decimonónico. Y dijo:

—Voy a proceder a la lectura del testamento y las últimas voluntades del Sr. Luis Aguirre de la Toja.

Los primeros minutos habló con una rapidez extrema que no entendí su discurso. Fue cuando pronunció nuestros nombres, su voz la emitió clara, diáfana y mucho más pausada.

—A mis hijos Aguirre Erentxun otorgo mis pertenencias: bonos, acciones y fincas que se distribuirán del siguiente modo. A Luis la finca rústica de Lesaca y las acciones de Araba. A mi hijo Iñaki los bonos del tesoro y la casa familiar de Plencia, a mi hija María la casa de Getxo-Neguri.

—A mis hijos Aguirre Pérez otorgo: a Jonathan la moto Honda Goldwing y a Vanesa las joyas de mi difunta esposa Yolanda, un reloj Rolex y un anillo de brillantes.

Prosiguió en notario: después de abonado los gastos quedan la cantidad de 43.840 € de la cuenta 0049 3812 012 7534 del Banco de Santander, que serán repartidos en partes iguales, es decir, 8.768 € a cada heredero: Luis, Iñaki, María, Jonathan y Vanesa.

Aunque no lo sé a ciencia cierta, y durante muchos años hubo rumores sobre la madre de los dos pequeños a los que personalmente no les había dado demasiado crédito.

Esa tarde sin embargo, no me quedaba la menor duda que nuestro padre, incluso después de su muerte, quiso reflejar y dejar patente la infidelidad de su segunda esposa.

Sección: Relatos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.

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