Tengo pelos… ¡muchos pelos!

Desde siempre la mujer ha padecido el problema estético por la aparición de muchos pelos, bien debido a una cantidad excesiva o porque han crecido y se han distribuido en zonas propias del varón.

Hoy en día puede tratarse el problema consiguiendo la desaparición permanente del pelo con la electrólisis o láser. No obstante, no pueden ser eficaces estas medidas cosméticas de depilación, si se utilizan como primera medida terapéutica. Cualquier técnica puede fracasar, si antes no se ha realizado un diagnóstico de la causa que produce el crecimiento excesivo o la distribución anómala de vello en la mujer.

Es cierto que existen grupos étnicos de mujeres que tienen una concentración mayor de folículos pilosos por área unitaria de piel. Las mujeres blancas son más velludas con relación a las asiáticas, también tienen más vello las mediterráneas que las nórdicas. Hay grupos familiares que manifiestan una mayor y especial sensibilidad al exceso de folículos pilosos; es lo que se denomina hirsutismo idiopático, y sin que por ello tengan una enfermedad, o no se ha sabido descubrir hasta el momento. Fuera de los casos anteriormente comentados el exceso de pelo, es patológico.

El hirsutismo no es un trastorno propio del folículo piloso, sino un reflejo del incremento de hormonas que estimulan su crecimiento, en particular la testosterona. Hay mujeres que llaman poderosamente la atención porque presentan de repente un crecimiento inmediato y rápido de pelo, por lo general se debe a tumores ováricos, o suprarrenales. Estos casos por su infrecuencia no los vamos a comentar; además son diagnosticados y tratados con relativa celeridad.

Por lo general, la causa más frecuente de hirsutismo es el síndrome del ovario poliquístico, aunque hay otras enfermedades más raras o infrecuentes que tambien lo producen como el síndrome de HAIR-AN, el síndrome de SAHA, y la enfermedad de Cushing, todas ellas relacionadas con trastornos hormonales.

En el síndrome de los ovarios poliquísticos, que se le conoce por las siglas SOP, es una patología muy frecuente, aparece en el 22% de las mujeres en la edad fértil. Lo que ocurre en esta enfermedad es que los ovarios no funcionan bien y la mujer no ovula; esto se manifiesta como irregularidades en sus periodos. Las menstruaciones tienen intervalos largos, superiores a 35 días, o incluso puede no llegar a aparecer la regla durante varios meses. Son mujeres que tienen dificultades de quedarse embarazadas y más del 40% tiene sobrepeso o son obesas.

El ginecólogo diagnostica y confirma el SOP realizando un análisis y una ecografía; en el análisis de laboratorio pueden verse alteradas algunas hormonas como la testosterona o sus enzimas, la insulina, la glucosa y a veces las hormonas tiroideas. No quiere decir que todas estén aumentadas a la vez, sino que pueden estar una u otra en mayor o menor grado. En la imagen ecográfica aparecen más de doce quistes, los ovarios son grandes y de mayor volumen.

Sin embargo esto no significa que si a una mujer le encuentran quistes en una ecografía sea sinónimo de ovarios poliquísticos, ya que en el los quistes del ovario en el SOP tienen unas características concretas. Según los resultados de los análisis y la ecografía, y el deseo de gestación de la mujer, son tres variables que ayudan al ginecólogo a tomar una decisión específica de tratamiento.

La alteración endocrina que aparece en el SOP, debe ser siempre tratada por un médico, porque además de tener más pelo las mujeres, desarrollan trastornos depresivos y a largo plazo pueden llegar a tener otras complicaciones como: diabetes, hipertensión, alteraciones en el colesterol y/o problemas cardíacos.

El tratamiento en los casos leves del SOP puede resolverse con anticonceptivos, bien sean orales, transdérmicos o vaginales; para casos más graves estos deben de ir acompañados de preparados farmacológicos que compiten con la testosterona. Incluso si hay mayor gravedad, con drogas antiandrogénicas de gran potencia. Otras veces con antidiabéticos orales como la metformina. Cuando quiere quedarse embarazada la mujer, se le dan inductores de la ovulación.

Cualquier fármaco debe ir seguido de dieta, con disminución de los alimentos de alto contenido calórico, reducción de azúcares y ácidos grasos saturados (leche entera, mantequilla, helados, jamón, tocino, chocolates, pasteles, cremas, galletas) junto con ejercicio físico.

La respuesta al tratamiento es lenta y lleva tiempo, como mínimo seis meses antes de observar disminución del crecimiento del pelo y, entonces será el momento de combinar los fármacos con medidas cosméticas como la electrólisis o el láser.

 

Publicado en: Médicos y Medicinas. nº 17; pág. 70-71

Sección: Textos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.