Rosenda duda si debe ir al ginecólogo

Llego a casa a preparar la comida un poco nerviosa por lo que me ha dicho el Dr. Cipriano, pese a que es un buen hombre y me lleva visitando toda la vida, ahora me dice que tengo que ir al ginecólogo por la agüilla del pezón. Yo no quiero ir, me supera, no puedo, no me gusta nada, además me da mucho apuro y vergüenza.

Voy a aprovechar mientras que Lucas se queda dormitando en el sofá para llamar a mi hija Susana que, a estas horas, ya habrá vuelto de la fábrica.

Hola Susana, soy tu madre

Lo sé -reconozco la voz al momento cuando suena el teléfono-, no sé si sabes que sale vuestro número, así que, al descolgar y finalizar el ring, ring, sé que alguno de vosotros estáis al otros lado del cable.

Todavía no he comido. ¿Qué me querías decir a estas horas?

Pues, pues…que tengo que ir al ginecólogo y estoy muy asustada.

Pero, madre, qué cosas dice, ir al “gine” es lo más natural del mundo.

Eso vosotras que sois muy modernas, pero, Susana, a mi no me ha visto nadie nada más que tu padre. La última vez que estuve en una clínica fue en el parto de tu hermano y de eso hace ya muchos años. Además, me han dado hora para dentro de veinte días. Una barbaridad de tiempo, con tanta espera una está muerta y enterrada…
Susana ¿tú crees que porque me salga agüilla por pezón tengo que ir?
Lo encuentro una tontería, me parece que a la tía Juana, hace años, en el pueblo, le pasó algo parecido y se lo curó con unos emplastes de hierbas.

Reconoce, madre, que los tiempos han cambiado, no quiero discutir contigo ni quiero que reacciones con hostilidad porque cuando te pones flamenca, eres muy flamenca.
Vamos a ir a ginecólogo sí o sí, los tiempos han cambiado y nada tiene que ver con lo que hacían tu madre a tu tía o a tus abuelas. Deberías haber ido ya hace años, por muchas razones y sin ningún motivo de enfermedad, simplemente para hacerte los chequeos médicos de la mujer. Vamos, como dice la Juani, a pasar la iteuve.

Fíjate, por culpa de no controlarse, a la madre de la Petri, mi vecina del séptimo izquierda, le han diagnosticado algo muy feo y lleva meses yendo al hospital cada dos semanas, con esto no te quiero asustar.

Ir a la consulta del ginecólogo no es un cataclismo, los médicos son personas de carne y hueso que miran por cuidar, buscar soluciones para las enfermedades, concienciar a las mujeres y, sobre todo, dar buenos consejos, al menos para eso han estudiado.

Bueno, entonces, Susana, ¿me acompañarás?, prefiero pedírtelo a ti, que estás más desocupada, que a Vanesa.

Claro que sí, madre, te acompañaré, ya verás como no te arrepientes.

Sección: Doña Rosenda
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.