No sé…quizá un poco menos de deseo

Finalizaba diciembre, hacía un frio insoportable estaba sola en casa y no esperaba a nadie. Juan había salido a las ocho de la mañana y no volvería hasta muy tarde. Pensé voy a llamar a Marta, es época de compras y me encanta que me acompañe, ella combina muy bien las líneas, las formas, los volúmenes y los colores. Sabe siempre como vestirse y conoce muy bien donde comprar ropa a precios especiales.

Hola Marta ¿Cómo te va? ¿Tienes algún plan para esta tarde? No, me contestó tras el auricular, la verdad es que estaba aquí tumbada en el sofá adormeciéndome. Supongo Yolanda que me llamas porque quieres ir de compras. Cierto, le contesté. De acuerdo quedamos dentro de media hora te voy enseñar unos sitios estupendos, nos vemos en la cafetería del Macomba como siempre.

 

Cuando llegué ya estaba Marta sorbiendo un gintonic,¿Qué tal? le pregunté, algo cansada y agobiada por el trabajo. La verdad es que no lo parece tienes una apariencia estupenda.

Llevaba un traje pistacho entallado sin ceñirle demasiado que resaltaba su figura, el pelo recogido con una coleta y, unos pendientes pequeños que potenciaban su rostro ovalado. Marta, sin ser guapa tenía un estilo envidiable. Y tú como estás me preguntó. No se quizá en baja forma, sin ningún motivo aparente.  No tengo ganas ni de tener relaciones sexuales con Juan, lo sigo encontrando atractivo, pero sin embargo estoy inapetente, incluso lo que nunca había hecho antes, me invento algún orgasmo. Yolanda, querida creo que estás agrandado el problema, todas la mujeres a veces tenemos en algún momento, una falta de apetencia sexual. Si se mantiene el interés, es que no existe ningún problema que no tenga una rápida y sencillas solución. Es cierto que para mantener la excitación, y el placer hay que ser creativa siempre y cuantos más años pasan más ¡Jesús! -si yo te contara, hace unos meses a mi me ocurrió lo mismo, me coincidió con la visita anual con la ginecóloga. Algún problema, me preguntó la doctora, ninguno le respondí, ¿Que tal con Pedro? – Sinceramente -no me sorprendió la pregunta. Bien… quizá un poco menos de deseo. ¿Por qué no me lo has dicho antes?, no sé respondí, ¿hay algo para solucionarlo? Claro que sí, tal vez te vaya bien un aceite natural que mejora el deseo sexual e incluso lubrifica e hidrata. Lo compras en la farmacia, lo pruebas y en la próxima vista me dices el resultado. Yolanda, no sé como explicarte pero me funcionó, tanto que Pedro fue de nuevo a comprarlo, él también notaba más excitación al tener mi vagina más lubrificada, y jugábamos a ponérnoslo entre uno y otro en otras zonas erógenas. Mira, Yolanda lo primero que vamos hacer es ir a comprar  un aceite natural lo pruebas, no necesitamos ninguna receta especial, luego vamos a ir a Barítono donde tienen ropa de nuevas tendencias, no hace falta que te compres algo caro te voy ayudar a elegir un vestido bonito y un jersey que realce tu figura, mañana me cuentas y hablamos como te ha ido.

 

Nota de la autora; Es un relato de ficción, basado en hechos reales. No obstante, debo comentar a los lectores que no todos los casos de falta de deseo, tienen su origen en la dispareunia (dolor en el coito) por sequedad vaginal.

 

Sección: Reflexiones
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.