Menopausia, en positivo

Esta noche se me ha ocurrido que tenemos que dar punto y final cuando nos referimos a la menopausia como aquella situación en la que pasa esto y lo otro.

Cerrar los oídos a las agoreras que dicen, si no te pasa espera amiga que te llegará a pasar y, cuando te llegue ya verás lo mal que se estarás.  Terminar de una vez con las frases que dicen “ Los años no perdonan”, ” Me estoy haciendo vieja”, ” Ya no sirvo para nada”.

Una etapa de la vida es el nacimiento y otra de ellas la menopausia, cada una en un extremo. A las niñas y niños se les llevan regularmente al médico durante su desarrollo y sufrirán irremediablemente en mayor o menor intensidad las enfermedades propias de la infancia. Los padres y en ambiente social las tienen adaptadas a sus rutina y las viven con naturalidad

Por el contrario, la otra etapa extrema, la menopausia a diferencia de la infancia a pesar de que no se sufren las enfermedades propias del momento, si acaso algunos síntomas y signos clínicos producidos por el descenso hormonal de estrógenos, no se tienen asumidos los exámenes médicos. Los exámenes ginecológicos, citologías, analíticas, densitometrías no están marcadas como costumbre o pauta social, a excepción de los controles periódicos de mamografías, todas las demás, incluso esta misma, la mujer la vive con una marcada exacerbación de angustia y desagrado.

Las mujeres en la menopausia a pesar de que gozan de independencia, de criterios y destreza y por lo general de salud, no tienen protocolizado las visitas al ginecólogo, y todavía muchas mujeres cuando acuden creen padecer una enfermedad y, a veces muy grave. Las recomendaciones de todos los organismos sanitarios dicen que en la menopausia es aconsejable ir con regularidad al ginecólogo, aunque no se tenga ningún síntoma.

Todavía en nuestra sociedad hay mujeres que su última visita al ginecólogo fue cuando le atendió el último parto, otras confiesan que “son ya mayores” y que no tienen ya edad. También existen grupos de mujeres solteras o incluso viudas que por el hecho de no mantener relaciones sexuales creen que es innecesario seguir ningún control, y no es cierto.

No existe una edad límite donde se finalicen los exámenes de salud, de la misma forma que tampoco existe frontera para la enfermedad. La mujer debe asumir las visitas de forma regular, tenga la edad que tenga, sin ninguna excepción sea soltera, casada o separada, mantenga o no relaciones sexuales. Un control regular con su ginecólogo puede permitir un diagnóstico de muchas patologías. Durante los exámenes periódicos  su ginecólogo además le dará a conocer y le enseñará a adoptar hábitos de vida saludable.

La menopausia es un momento óptimo para centrarse en una misma, seguir los controles de salud con su ginecólogo, “sin esperar a que pase esto o lo otro” despreocuparse un poco de los demás y vivir esta etapa con plenitud, sin ansiedad y a pleno rendimiento.

Publicado en Ella y el abanico.http://www.ellayelabanico.com/articulos/menopausia por Dra. Elena Ruiz Domingo

Sección: Textos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.