Mejor antes que después

A lo largo de la historia las mujeres han utilizado procedimientos y artilugios con el fin de impedir una gestación, desde los lavados vaginales hasta la introducción en la vagina múltiples productos miel, col, excrementos de cocodrilo y mil trucos más, como toser y saltar después del coito, sin que ninguno resultara efectivo. No es hasta la mitad del siglo XX cuando los científicos encuentran un método eficaz y seguro como las hormonas combinadas de estrógenos y progestágenos que impiden la gestación y así la mujer pueda disfrutar sin miedo de una sexualidad plena y satisfactoria.

En 1960 aparece en Estados Unidos el primer anticonceptivo sintético autorizado para la venta por la agencia de Alimentos y Fármacos Estadounidense (FDA), conocido como Enovid y cuatro años después se comercializa en España. Desde entonces hasta la actualidad los progresos científicos en el campo de la anticoncepción femenina han sido espectaculares tanto por su extensión y repercusión. Los anticonceptivos hormonales han ido evolucionando con el tiempo, de manera que las dosis de estrógenos y progestágenos han ido disminuyendo, para evitar los efectos nocivos que en sus inicios les acompañaban. No solo las dosis han ido decreciendo en beneficio de evitar menos efectos adversos sino que los preparados se han comercializado con diferentes regímenes y dosis. Estas drogas sintéticas han conseguido la misma eficacia, tanto se trate de comprimidos, parches, aros, inyectables o implantes, de tal modo que hoy el médico puede considerar la prescripción de forma individualizada y puede realizar una elección conjunta con la mujer para decidir cual es el que mejor se adapta a sus necesidades.

La anticoncepción más segura

En este sentido hay que señalar que no solo la vía de administración y dosis, sino su uso puede abarcar largos periodos de tiempo en la vida fértil si la mujer está sana, y puede consumirlos y, si lo desea desde su adolescencia hasta la menopausia, sin que ningún efecto adversos por lo general se agregue por el tiempo de consumo. Las mujeres no fumadoras, sin enfermedades cardiovasculares, pueden utilizarlos hasta la menopausia. Se sabe que la elección mas segura con relación a la prevención del embarazo son los anticonceptivos hormonales además se suman otros efectos indirectos beneficiosos para la salud que no se relacionan con la anticoncepción como son la protección del cáncer de ovario y de útero, reducen los quistes ováricos, previene los embarazos ectópicos, la enfermedad pélvica inflamatoria y disminuyen los dolores de la menstruación.

No obstante, sucede en nuestro pais un alto índice de fracasos entre las usuarias y un alto consumo de la pastilla postcoital. Las mujeres, especialmente las adolescentes, abandonan el anticonceptivo en presencia del más mínimo efecto colateral, sin haber consultado con el médico. Igualmente todavía existe una notable desinformación, sobre su uso, creen que deben realizar descansos a lo largo del tiempo y, un mal cumplimiento por diferentes causas.

Dudas y miedos

¿No puede ser sano que mis menstruaciones hayan cambiado en cantidad? comentan algunas. ¿Mis ovarios con tanto reposo, se volverán vagos? Afirman otras, y en el futuro no podré llegar a ser madre. ¿Como puede ser bueno tomarte tantas hormonas? Las pastillas anticonceptivas, no requieren periodos de descanso, no producen infertilidad, no se acumulan en el organismo de la mujer. Los miedos de las mujeres, son consecuencia de información o creencia incorrectas, no basados en razón científica y por paradójico que parezca, estas mujeres no se cuestionan las hormonas que ingieren de forma continuada y descontrolada cuando compran de forma reiterada “la pastilla del día de después”. El uso y el abuso de la pastilla postcoital está creando en la actualidad, un gran número de abortos por su mal uso y se ha convertido en el “un anticonceptivo de después “.

Mas que nunca es necesario que las autoridades sanitarias, los médicos, los agentes sanitarios, los educadores, los medios de información demos una información amplia y se abogue por una prescripción médica para acceder de forma fácil a los anticonceptivos de modo que podamos estar razonablemente seguros que la indicación y formulación es la más adecuada para la mujer para que no presente efectos indeseables o si ocurrieran poderlos remediar. De este modo podremos lograr que no abandonen las mujeres la anticoncepción de forma innecesaria, disminuyan abortos y, que se utilice solamente la pastilla postcoital, para lo que fue creada.

 

Este artículo fue plublicado en Revista dDermis magazine. Salud de la mujer.10; 18-19
enero 2011

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Sección: Consejos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.