La visita de Vanessa

Rosen, me espetó la Lola, acabo de ver subir a tu hija Vanessa por la cuesta de tu casa, hacía tiempo que no la veía. Gracias Lola.
Presa de impaciencia me voy corriendo dejando a la Josefa a media conversación.
-Adiós Josefa ¡ya nos veremos!
– Adiós Rosen
– Subiendo las escaleras veo a través de la barandillalas las botas negras de Vanessa. Como siempre va estupendamente bien vestida con “ropa de marca”.
-Le grito hola cariño ¿qué haces por aquí?.
-Mira mamá venía a veros. Tenía que hacer unos asuntos en una sucursal del banco muy cerca de la barriada he terminado muy pronto y se me ha ocurrido haceros una visita rápida.
– ¿Te vas a quedar a comer?
– Sí madre, aunque me tengo que ir al despacho pronto, y no me puedo entretener mucho.
– Mira Vanessa tengo la comida casi terminada, tu padre se ha ido al huerto con una tartera y no vendrá hasta tarde, así que nos podremos repartir unas lentejas con oreja de cerdo y unas albóndigas. Ya verás que ricas, te vas a chupar los dedos.
– Mira Vanessa tengo la comida casi terminada, tu padre se ha ido al huerto con una tartera y no vendrá hasta tarde, así que nos podremos repartir unas lentejas con oreja de cerdo y unas albóndigas. Ya verás que ricas, te vas a chupar los dedos.
– ¡Uy, uy madre!, menuda comida con tanta grasa. No sé si me conviene, mañana tengo que ir al médico
– ¿Te ocurre algo?
– No que va, la típica revisión ginecológica que hago cada año.
– ¡Ah! pues hace muy poco yo también fui, luego fue tu hermana. Hemos encontrado un médico en el seguro que nos ha “acertado”. Aquí en el barrio todo el mundo habla muy bien de él.
– Ya sabes yo voy al “particular” además me lo paga la empresa y de momento estoy muy contenta. En mi última experiencia en el seguro le tuve que plantar cara a la enfermera que es una grandilocuente, y no me apetece volver al ambulatorio.
– Además ir al seguro es afrontar una odisea y lograr que te den visita un desespero, puedes tener que esperar meses, y no estoy dispuesta por muy bueno que sean los médicos.
– Bueno estás en tu derecho a elegir porque tú Vanessa mal que te pese eres un poco ansiosa y siempre estás estresada por el trabajo y la pagas con el primero que te encuentras.
– Llámalo como quieras madre pero cuando se trata de un problema de salud yo si me lo puedo pagar me lo pago y en este caso ni eso, porque ya te he dicho se hace cargo la empresa.
– María una compañera de trabajo, administrativa de ventas, después de un periplo de pruebas a raíz de unos dolores de espalda no lograron dar con el diagnóstico y el primer médico especialista privado que fue en la primera la primera visita le quitó los dolores.
– Bueno Vanessa, no te voy a insistir, no se hable más. Vamos a comer las lentejas que ya están servidas ya procuro echártelas en el plato sin añadidos para que no te engorden.
– Cuando vayas al ginecólogo, no te olvides de llamarme ya sabes que me produce mucha preocupación que te puedan encontrar “algo”.
– Vale madre. ¡Te llamaré!.

Sección: Doña Rosenda
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.