La píldora, esa desconocida

La investigación de la síntesis química de esteroides, lo que más tarde sería fundamental para la utilización de los anticonceptivos hormonales, se remonta a principios de los años cincuenta. En sus inicios, los estudios en el laboratorio estaban enfocados hacia la obtención de fármacos para el tratamiento de las alteraciones menstruales y para solucionar ciertos casos de infertilidad. En los primeros ensayos clínicos con intervención de personas se verificó que, además de regular el ciclo menstrual, también eran fuertes inhibidores de la ovulación.

En la década de los sesenta aparece en Europa a la venta el primer anticonceptivo en comprimidos con base hormonal, llevando el nombre comercial de “Enovid”, administrándose por vía oral. Desde entonces el anticonceptivo hormonal oral se popularizó con el nombre de la píldora. En la actualidad, los anticonceptivos hormonales, además de en comprimidos o píldoras, se encuentran en otras muchas formas, como inyectables, parches, implantes -debajo de la piel- o  aros -por vía vaginal-.

Desde el  inicio, la composición de los anticonceptivos orales hormonales ha ido evolucionando, aunque alguna de las hormonas sintéticas orales prácticamente no ha variado en su composición. El esteroide estrogénico en los preparados combinados al inicio fue el mestranol, y luego el etinilestradiol, aunque recientemente se han incorporado dos preparadas que lo han sustituido por el valerato de estradiol, y el otro por el estradiol.

El otro esteroide que conforma el anticonceptivo es un gestágeno. Este otro componente sí que ha ido cambiando a lo largo de estos cincuenta años y se han utilizado gestágenos derivados de la progesterona, de los andrógenos y de la espirolactona.

Verdaderamente, los avances que se han producido en la píldora, con el fin de evitar los efectos adversos, han consistido en la disminución de la dosis del estrógeno desde 150 a 50 microgramos, disminuyendo paulativamente hasta llegar a la dosis mínima efectiva de 15 microgramos de etinilestradiol, asociada a los diferentes gestágenos. Otro cambio ha sido el modo de combinar ambas hormonas. De forma evolutiva, los anticonceptivos orales se han elaborado con la misma composición en todos los comprimidos de los dos componentes -estrogénico y progestagénico- o han ido variando la cantidad, en los diferentes comprimidos del blister. Finalmente, existe un preparado a base de un solo componente, el gestágeno.

La composición de los esteroides que conforman los anticonceptivos hormonales ha sido considerada como una de las 17 móleculas más importantes de la historia de la humanidad. Por otra parte, a pesar de ser el segundo método anticonceptivo más utilizado, con una eficacia del 99,9%, utilizado por millones de mujeres en todo el mundo y, a pesar del tiempo transcurrido desde su comercialización -medio siglo-, todavía es desconocida y existen creencias erróneas.

Las mujeres piensan todavía que les hace aumentar de peso, les disminuye la libido y utilizarlas durante años, de forma continuada, sin descansos, puede producirles cáncer.

Además, desconocen y desestimaban los beneficios que aportan los anticonceptivos hormonales combinados, no solo no producen cáncer sino todo lo contrario: previenen el cáncer epitelial de ovario, endometrial y de colon. Con respecto a la salud, en general, los anticonceptivos mejoran la dismenorrea (dolor menstrual) y regulan los periodos, los miomas uterinos, el síndrome premenstrual y protegen de la aparición de tumores benignos mamarios y quistes de ovario.

La píldora sigue siendo el método más seguro, comparado con los riesgos inherentes a una gestación, a los de un embarazo no deseado, a un aborto o, en el mejor de los casos, al abuso de la anticoncepción de emergencia.

Sección: Textos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.