Flujo vaginal

En numerosas ocasiones la mujer acude preocupada a la consulta del ginecólogo porque tiene “flujo”, sin más. La presencia de flujo en la vagina, de color transparente, no es sinónimo de patología, es todo lo contrario, equivale a salud y bienestar. Mientras que su ausencia es propia de etapas extremas de la mujer, como ocurre en la infancia y menopausia, o puede ser debido a una alteración funcional, o bien condicionado por fármacos e irradiaciones.

El flujo vaginal es un conjunto de emisiones de fluidos procedentes de los genitales femeninos, del cuello uterino, de la pared vaginal y de las glándulas vulvares, con unas características propias de color, sabor y acidez. En la secreción, a su inicio, presenta un color acuoso, aunque puede cambiarlo al contacto con el aire por oxidación y se transforma en color blanco transparente o amarillento. La vagina, en condiciones normales, está colonizada por una microflora de bacterias que cumplen las funciones de autolimpieza y autoprotección.

El flujo vaginal va variando sus propiedades a lo largo de la vida de la mujer.  En la recién nacida, la vagina está húmeda pero no secreta externamente ningún fluido, puede ocurrir en las primeras semanas de vida que exista un flujo espeso durante unos días como consecuencia de la persistencia de las hormonas maternas.  La presencia de flujo vaginal diario concurre con el inicio de funcionamiento ovárico. Desde la primera menstruación, incluso unos meses antes, va apareciendo flujo vaginal y sus características van cambiando durante los diferentes momentos del ciclo menstrual. En la primera fase del ciclo finalizada la hemorragia menstrual, el flujo es líquido,  mientras que en la mitad de ciclo durante la ovulación, se convierte en filante como un moco transparente, en la segunda fase cuando se está acercando el momento de la menstruación, se transforma y su aspecto es más consistente y espeso. En la mujer menopaúsica, casi no hay flujo, como consecuencia de la disminución de los estrógenos, la vagina está menos húmeda, sin que llegue a secarse totalmente. Por el contrario en la mujer embarazada el flujo está aumentada en cantidad sobre todo al final de la gestación.

La gran accesibilidad que presenta la vagina desde el exterior, junto con el excesivo consumo de antibióticos, de anticonceptivos, el exceso de lavados e irrigaciones internas,  hace que con frecuencia su propio ecosistema se altere. Lo que propician cada uno de ellos o todos en su conjunto, la contaminación y desarrollo de gérmenes. Muchas mujeres tienen arraigada idea de que el flujo vaginal en si mismo es sinónimo de infección y suciedad, lo que les hace extremar una higiene personal excesiva, utilizado desodorantes íntimos y lavados vaginales externos e internos. Lo que consiguen con estos procedimientos de higiene mal entendida, es dejar un buen terreno que favorece las infecciones.

La mayor producción de flujo vaginal es ante una respuesta a uno varios estímulos sexuales, de modo que el placer origina la emisión de flujo, a fin de  favorecer la penetración del pene en la relación sexual .Con la humedad el pene resbala entre las paredes vaginales, sin que su introducción a lo largo del canal vaginal produzca dolor, sino todo lo contrario, placer. El flujo vaginal también facilita que el esperma en el momento crítico de la ovulación permita el paso de los espermatozoides a través del cuello para conseguir un embarazo.

El olor corporal de una mujer, producido por el flujo vaginal, puede ser incluso atractivo para la pareja en una relación sexual, el aumento de lubricación, que es variable de unas mujeres a otras, indica una sensación subjetiva y agradables del sexo, mientras que en una mujer en edad fértil con sequedad vaginal antes o durante la relación sexual, puede contemplarse como que no desea sexo o que se ve forzada.

El flujo vaginal transparente con todas sus variaciones en la cantidad y consistencia, según las distintas etapas del ciclo y momentos de la vida de la mujer, no requiere una higiene especial,  ni el uso de desodorantes íntimos. Es simplemente nuestra propia fragancia.

 

Publicado en: Médicos y Medicinas nº 16;68-69

Sección: Textos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.