El límite

Lo que nos queda por vivir será el resultado de un conjunto de situaciones y hechos inesperados y desconocidos. Mientras vamos agotando el presente, restamos minutos a la vida con la total inconsciencia de su uso y desgaste.

La vida nos la planteamos como si no tuviera un fin. Los años se acumulan a lo largo de nuestra existencia con proyectos e ilusiones, siempre queriendo saber qué va a suceder. No obstante, solamente hacemos uso de nuestra experiencia en las ocasiones en las que tenemos que afrontar retos y situaciones límite.

Sabemos cuanto tiempo vamos a vivir globalmente según las estadísticas dependiendo de nuestro origen étnico, de género, de la situación geográfica y de nuestro contexto social. En nuestro entorno, según el Instituto Nacional de Estadística, aunque sus datos por su complejidad nos llegan publicados con años de retraso, la esperanza de vida se ha incrementado en más de dos años desde 1995 al nacimiento hasta situarse en el extremo de 80,23 años en el año 2005. Conocemos que hay mayor esperanza de vida en la mujer que en el hombre, las mejoras de mortalidad se están produciendo principalmente en edades adultas y ocurre con una evolución más favorable en algunas autonomías como en La Rioja y Navarra, con respecto a las otras.

Sin embargo, en absoluto significa que cada uno de nosotros vayamos a llegar a esa edad. La estadística emerge de una recolección de datos y de su análisis, muy útil para estudios de investigación y numerosas disciplinas, entre ellas la Medicina. Mientras que cuando deseamos aplicarlos a nuestra propia situación personal para saber cuanto vamos a vivir, nos encontramos ante un interrogante y un total desconocimiento.

Los hombres más brillantes de otras culturas y de la nuestra,  a lo largo de los tiempos no han conseguido encontrar una fórmula matemática para conocer el tiempo de vida que tiene cada individuo. En la actualidad a pesar de los conocimientos científicos que disponemos en el siglo XXI tampoco consiguen dilucidar esta incertidumbre.

Es común, en la práctica de la medicina elaborar a través de parámetros de experiencias y posibilidades conocer con anticipación en los casos graves de enfermedades, el límite de tiempo de vida que  puede esperar un enfermo. No obstante, muchos de nosotros que llevamos tiempo en el ejercicio de la profesión conocemos que no siempre, excepto en los casos límite, se cumplen nuestros vaticinios.

Desde la antigüedad leer el futuro se ha ejecutado por hechiceras, brujas, magos, chamanes supuestamente dotados de poderes para conocer, entre otras actividades, e incluso modificarlo.
Parte de estos atributos, fueron utilizados por galenos hasta el siglo XIX junto con empirismo de carácter pragmático, incluso esta segunda faceta todavía en la actualidad es utilizada en la práctica médica.

Sin embargo, no por ello debemos aceptar siempre todos los oráculos, sea cúal sea nuestro pronóstico. Es necesario vivir conscientes del momento y llevar durante el recorrido de la vida una espada y un ovillo de hilo de oro en el bolsillo para poder rebobinarlo según la experiencia y deseos. De modo que se puedan soslayar todas las contrariedades y encontrar la salida del laberinto como Teseo.

La vida tiene un límite ciertamente desconocido, nacer es un paso adelante hacia la muerte. La muerte es un acontecimiento verdaderamente trascendental del que nadie queda fuera juego y, no por ello debemos encontrar un desenfreno y un desencanto al límite de tiempo y tipo de vida que nos ha tocado vivir.

Más allá de nuestro desconocimiento, todavía existe la libertad en el hombre, tenga las circunstancias que tenga, de poder vivir su vida de la mejor forma que le aporte el presente. Todo lo que ha ocurrido hasta este preciso momento debe considerarlo como un regalo y durante el camino desconocido de su propia vida, usar su tiempo ya que es limitado, de forma consciente disfrutándolo según su propio deseo, criterio y circunstancias.

 

 

Este artículo fue publicado en el Boletín electrónico de la AEEM(Asociación Española para el Estudio de la Menopausia)

 

Sección: Reflexiones
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.