El himen ¿es un símbolo?

Para Lidia, manantial de inspiración

El himen es una parte de la anatomía femenina bastante desconocida, circulan y se difunden numerosas leyendas con un trasfondo socio religioso que lo relacionan como símbolo de pureza. En algunas culturas, cristiana, islámica, gitana, china, el himen ha sido y sigue siendo protagonista de moralidad,  su integridad confiere un estado de pureza. Para otras culturas carece de importancia.

Es comúnmente aceptado que el himen se mantiene sin cambios durante toda la infancia, se rompe y pierde en el primer episodio sexual con penetración vaginal. No es así. El himen no se pierde en el primer coito, sigue ahí, ni necesariamente hay ninguna garantía que se rompa o sangre. Tampoco su integridad es un indicador fiel de ausencia de relación sexual, incluso puede ocurrir un embarazo con un himen íntegro y llegar al parto intacto.

Pero empecemos por el principio con la información necesaria para definir con rigor según los estudios científicos las características y funcionalidad del himen. Actualmente en términos médicos al himen se le denomina corona vaginal. El himen es un vestigio embrionario que separa los labios de la vagina, carece de función fisiológica. La mayor parte de mujeres nacen con himen, pero se puede nacer sin él. La estructura del himen es poco conocida, incluso por muchos profesionales de la medicina.  En un reciente artículo publicado en  la revista Diario de Abuso Sexual infantil, J Child Sex Abus 2014, los pediatras y los padres demostraban lagunas de conocimiento sobre el himen.

El himen o corona vaginal es una membrana delgada fibroelástica escondida, situada a uno o dos centímetros en la cavidad interna. El himen no tapa la entrada de la vagina totalmente, solamente cubre parcialmente el orificio de la entrada. El tamaño de la apertura es variable, por muy pequeña que sea, permite la salida del flujo menstrual. Tienen diferentes tamaños, formas y resistencia, varían de una mujer a otra. Los más típicos son los que tienen la abertura central. Según la forma y localización del orificio reciben diferentes nombres, anular con un orifico central; semilunar, localizado en la parte superior; labial alargado en la línea media, en forma de herradura, estrellado, entre los más comunes. Existen hímenes anómalos, tabicados con dos perforaciones, con pliegues trifoliado, multifoliado, coraliforme. El caso más extremo es el que carece de orificio, imperforado que ocurre en el 1% de las recién nacidas y requiere abrirlo en la pubertad para la salida de la sangre menstrual. La membrana está vascularizada, dependiendo de mayor o menor número de vasos sanguíneos, reflejará, mayor o menor cantidad de sangrado en la ruptura o la ausencia. El 44% de las mujeres no tienen una pérdida de sangre en la primera, penetración vaginal. La cantidad tejido conjuntivo y fibras le aportan mayor o menor flexibilidad y consecuentemente dilatación. Un himen muy elástico puede permitir la introducción del pene en completa erección sin romperse.

Existen variantes de himen que pueden ser anormalmente grandes y gruesas, hipertrofiados, imposibilitan una relación sexual y requieren una abertura artificial mediante cirugía. El himen logra romperse de forma accidental por golpe brusco, equitación, gimnasia, y ya no vuelve a regenerarse. Cuando el himen se rasga, por lo general se forman unos colgajos llamados “curúnculas mirtiformes o curúnculas himenales.

Un himen desgarrado no constituye una prueba que permita asegurar que una mujer ha tenido relaciones sexuales con penetración vaginal. Recientemente prominentes expertos forenses de 18 países han publicado en el Diario de medicina forense y legal, J Forensic Piern Med 2015, los exámenes que se realizan para testificar pruebas de virginidad, son medicamente poco fiables y no tienen valor clínico o científico.

Aunque en la actualidad se desafían los tabúes sexuales premaritales, el símbolo del himen íntegro parece constituir un valor innegable en el paisaje del siglo XXI. Las  estadísticas han puesto de relieve que los procedimientos de la reconstrucción del himen han crecido, y cada día tienen más adeptas.

 

Sección: Actualidad
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.