El deseo de maternidad, por encima de la enfermedad

Para Elena Serrano Rodríguez.

Cuando una mujer tiene conocimiento de que padece un cáncer, sea de la variedad que sea, recibe un verdadero impacto psicológico. La primera pregunta muy común que se hace es, sí llegará a sobrevivir a la enfermedad, y de conseguirlo que repercusiones va a tener en el futuro. Posteriormente una vez superada, le atisba la preocupación de saber, sí podrá cumplir su deseo de maternidad.

Conocemos que el mejor momento para ser madre según el reloj biológico, concurre antes de los 30 años, donde la mujer tiene mayor número de ovocitos disponibles y genéticamente normales, después con el tiempo van disminuyendo la calidad y cantidad. A partir de los 35 años la mujer sufre un deterioro importante, efecto mucho más acusado a partir de la cuarentena, lo que conduce año tras año a reducir considerablemente las posibilidades de embarazo espontáneo. Lo que no quiere decir que no pueda ser madre, ya que con las técnicas de reproducción asistida, una mujer de estas edades y mucho más años, puede conseguir una  o más gestaciones, si es su deseo y el de su pareja, y parir niño/s sano/s.

Ninguna mujer debe perder la esperanza de ver su deseo cumplido, ser madre. Las técnicas de fertilidad actuales, ofrecen de forma bastante eficaz la oportunidad de salvaguardar parte del potencial reproductivo, lo que ha permitido a mujeres sanas, poder retrasar de forma voluntaria su maternidad. En las mujeres afectas de enfermedades oncológicas, sometidas a tratamientos de quimioterapia y/o radioterapia que comprometen su fertilidad futura, también son muy útiles.

Los buenos resultados de supervivencia conseguidos en mujeres jóvenes en edad reproductiva afectadas por cánceres, han hecho emerger una nueva práctica ginecológica interdisciplinaria, la oncofertilidad, estudia y acerca las posibilidades de embarazo, después de los tratamientos citotóxicos.

Algunas mujeres una vez superada la enfermedad,  a pesar de los tratamientos recibidos conservan la función ovárica. Estas mujeres cuando deciden y tratan de quedarse embarazadas, llegan a una concepción natural. Cada caso es diferente, y las posibilidades de embarazo van a depender de la edad en el momento del diagnóstico, del estadio de la enfermedad, del número de ciclos de quimioterapia y radioterapia recibidos.

Ante toda esta vertiente de posibilidades, decidir conservar los ovocitos de antemano es prioritario, no arriesgarse ante la posible necesidad de tener que recurrir a una estimulación ovárica, con baja respuesta o no disponer de los óvulos de la calidad requerida.

Conviene antes de iniciar el tratamiento oncológico acudir a un centro de fertilidad para que a la mujer le realicen una estimulación ovárica, y mediante punción transvaginal de ambos ovarios, obtener ovocitos que se vitrifican, congelación ultrarrápida, para su conservación. La vitrificación permite preservarlos en las mejores condiciones posibles, y poder utilizarlos en el futuro para lograr el embarazo deseado.

La vitrificación, permite mantener los ovocitos refrigerados durante un periodo indeterminado, que los médicos aconsejen o la mujer requiera para busca el momento más idóneo para afrontar la maternidad una o más veces. Los ovocitos conservados y refrigerados, no se deterioran con el tiempo y por el momento no existe un periodo legal que limite su conservación.

En la actualidad ninguna mujer tiene que abandonar forzosamente su deseo de maternidad, cuando se enfrenta a una enfermedad grave que pone entre dicho su futura fertilidad. Es recomendable, buscar asesoramiento previo en un centro de fertilidad una vez confirmado el diagnóstico, y no esperar a superar la enfermedad para lograr cumplir el deseo de ser madre.

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Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.