Después del parto… ¿y ahora qué?

La emoción y la alegría después del parto normal nos colman de felicidad con la llegada de un bebé sano y nos vamos llenas de entusiasmo a nuestra casa. Al salir del hospital por lo general, se terminan las visitas y la compañía de nuestros amigos. Los primeros días es frecuente que nos acompañe nuestra pareja o algún familiar. Sin embargo, pasado el alboroto del primer momento cuando ya nos quedamos solas, nos empiezan a sobresaltar las dudas y preocupaciones.

Durante todo nuestro embarazo, hemos seguido al detalle todo el proceso de la gestación, los ejercicios de preparación al parto. Hemos estado muy atentas y ocupadas preguntando sobre el desarrollo del feto en todas las etapas del embarazo. Hemos estado impacientes y preocupadas de como sería nuestro parto. Hemos estado soñando con la cara y el aspecto de nuestro niño. Nos hemos interesado por los cuidados del recién nacido y las enseñanzas de la lactancia.

Sin embargo, se sabe que las mujeres tienen una limitada la información sobre lo que ocurre en el postparto y los cuidados durante esta época, recuerdan con dificultad lo que les dijeron el médico, la comadrona, o en los cursos de preparación maternal.

La etapa postparto se conoce como puerperio, se extiende aproximadamente durante 6 a 8 semanas, un tiempo record para llegar a la “normalidad” si lo comparamos con la duración del embarazo. El organismo sufre importantes modificaciones en la gestación y  en este tiempo debe restablecer y reparar en lo posible sus características de inicio tanto las anatómicas, como las metabólicas y hormonales.

Inmediatamente después del parto, el útero pesa un kg. con los días, va involucionando principalmente los primeros diez días y paulatinamente se produce una disminución de tamaño y peso hasta llegar a los 60 gr.  Las paredes del abdomen han estado muy distendidas durante el embarazo, con los días recobran la elasticidad normal. La mujer sin hacer nada excepcional, nota que disminuye su abdomen progresivamente ya que el útero va descendiendo desde la altura del ombligo, hasta quedarse escondido en la cavidad pélvica. Por lo que las madres no deben preocuparse de su cintura durante el puerperio, aunque pueden quedar señales si ha habido estrías aunque cambian de color, se hacen más nacaradas y  menos visibles. Se puede presentarse una ligera diástasis de los músculos rectos (separación de los músculos del abdomen)  generalmente en mujeres multíparas y en embarazos gemelares.

Una de las formas que el útero tiene retroceder a un estado de normalidad es mediante las contracciones, conocidas como entuertos. Uno de los mecanismos que los desencadena es la succión del pezón por el recién nacido. De modo que la lactancia materna resulta muy beneficiosa, para la madre ya que favorece la regresión del útero.

Las contracciones, se perciben como dolores abdominales y su intensidad es variable de unas mujeres a otras, asimismo otra circunstancia que ayuda a la involución del útero, son las pérdidas vaginales. Las primeras horas que siguen al parto son sangre pura y dura entre 1 y 3 días. Estas secreciones vaginales, se conocen como los loquios, al principio son abundantes de color hemático, contiene tejido placentario, sangre y moco.

Desde el tercer día hasta el quinto día del parto, la secreción cambia de color rojo a rosado, disminuyendo de cantidad. Al final de la segunda semana tiene un color amarillo sucio. La tercera semana es blanco grisáceo y entre la cuarta y en la sexta semana desaparece totalmente. Durante el tiempo que estamos con los loquios nos debemos lavar las manos al cambiarnos de compresa,  ya que son altamente contaminantes. La limpieza del periné debe hacerse delante hacia atrás, desde la vulva hacia el ano, finalizando con un buen secado sin dejar nada de humedad. Si hay dolor o algún hematoma, se puede aplicar hielo, nunca directamente en la piel. La consistencia y el olor de los loquios son semejantes al fluido menstrual, cuando su olor cambia y es fétido debe consultar siempre al médico porque puede ser la consecuencia de una infección interna.

El suelo de la pelvis sufre una gran distensión, aunque recobra pronto su consistencia, nunca permanece como antes del embarazo, siempre quedan algo distendido. No es infrecuente que la mujer meses después parto sufra pequeños escapes de orina al hacer un esfuerzo o al toser, de modo que cuando finaliza el puerperio es aconsejable en estos casos que realice ejercicios de Kegel, para fortalecer los músculos de la zona pélvica. Estos ejercicios son muy sencillos consisten en fortalecer el suelo pélvico, una de las medidas es retener la orina a mitad de la micción durante unos segundos y luego seguir. Su éxito radica en realizar la técnica correctamente y en un largo y disciplinario cumplimiento durante meses.

La vulva y la vagina se reparan muy pronto aunque la mujer haya sufrido desgarros o le hayan realizado una herida quirúrgica para facilitar la salida del feto (episiotomía). La herida de la episiotomía tarda en cicatrizar entre 7 a 10 días, si la  le han dado puntos en esta zona, no es necesario acudir al médico para que los retire  ya que son reabsorbibles.

El estreñimiento y las hemorroides son muy frecuentes en el puerperio. Si no desaparecen en los primeros días y persisten conviene realizar una dieta con fibra y si es necesario ayudar al vaciado intestinal mediante un laxante suave. Para las hemorroides, hacer lavados después de la defecación y en caso de dolor se puede utilizar la aplicación de flebotónicos y heparinoides en forma de cremas o pomadas.

La reincorporación a la vida diaria normal debe ser progresiva, es importante que la mujer no esté en cama, sino que se levante. Está desaconsejado largos periodos de inmovilidad, debe deambular sin cansarse, para evitar las complicaciones vasculares y la trombosis. La ducha diaria es necesaria desde el momento que la mujer se pone de pie, no debe utilizar los baños de inmersión en la bañera, mientras tenga loquios.
Para la limpieza es suficiente agua y jabón y si se desea puede utilizar algún antiséptico para los baños de asiento. Si hemos decidido la lactancia materna es importante que las madres vacíen completamente las mamas en cada tetada. Se debe lavar las manos y mantener bien limpia la areola y pezón, con jabón antes de poner al recién nacido al pezón.

Debemos tener especial atención y consultar al médico en los casos que apreciemos una hinchazón en la mama o enrojecimiento. Hay fiebre, en los primeros días que siguen al parto la madre sufre un ligero aumento de temperatura como consecuencia de la absorción de los tejidos, aguja febril a las 24 horas del parto, también la fiebre de la subida de la leche por la ingurgitación mamaria que ocurre entre el 3º y 5º día.  Fuera de estas situaciones la temperatura normal se debe mantenerse entre 36,5 y 37 º, si sobrepasa los 38º debe hacernos pensar en una infección.

No existe una fecha determinada para conocer cuando se va a presentar la menstruación ya que existen grandes diferencias individuales. Sabemos que la menstruación no se presenta nunca antes de la 6º-8ª semana, si aparece un hemorragia en estos momentos no debe ser considerada como una regla, sino como una hemorragia anormal. En las mujeres que no dan de mamar aparece la menstruación antes que en las mujeres que dan lactancia. Por termino medio las mujeres que no lactan  la menstruación se presenta en la sexta semana del postparto. En las mujeres lactantes cuando la finalizan,  excepto en un 20%  que lo hace los primeros tres meses.

Las relaciones sexuales deben iniciarse cuando la pareja lo desee no antes de que hayan desaparecido los loquios. La lactancia no es ninguna protección segura como método contraceptivo.  Es una etapa donde está muy indicado el preservativo como mejor método. Si se desea anticoncepción hormonal, se debe esperar la aparición de la menstruación para iniciarla. En la mujer que da lactancia, solamente son recomendables los anticonceptivos que no llevan estrógenos. Si la lactancia es completa pueden comenzarse al tercer mes del postparto y si la lactancia es mixta, a partir de la 3ª-6ª semana del postparto. En las mujeres que desean un dispositivo intrauterino (DIU), para evitar expulsiones y perforaciones en el útero, se debe esperar al final del puerperio hasta que el útero está totalmente involucionado.

Finalizado el puerperio se puede comenzar a realizar de forma moderada ejercicio físico, incrementándolo de forma gradual. Es importante la gimnasia para restablecer el tono y potenciar la musculatura de la pelvis, abdomen y espalda y de modo que nos ayudará a conseguir la silueta corporal en lo posible, similar a la que teníamos antes del embarazo.

 

Publicado en Médicos y medicinas  nº 23; 18-21

Sección: Textos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.