Bolas chinas para la vagina

En muchas sociedades a las mujeres se les enseña, desde la pubertad, a contraer, de forma consciente, la musculatura pélvica para potenciar la sensibilidad y poder dar más placer al varón en el en el coito.

La mujer que consigue un fortalecimiento de las paredes vaginales obtiene excelente capacidad de contracción muscular ,oprime el pene en la cópula y, de este modo,aumenta la sensación del orgasmo.

Una forma de fortalecer la musculatura de la vagina es con quinesioterapia, mediante dispositivos introducidos en la vagina, como los conos vaginales, tubos y bolas chinas.

Las bolas chinas para la vagina, también llamadas bolas de Ben Wa, se han utilizado durante siglos en los países orientales, no solo para potenciar la musculatura vaginal, sino también para los juegos sexuales antes de la penetración.

Las bolas chinas están constituidas por dos bolas huecas unidas por un cordel. En su interior contienen otras bolas más pequeñas y pesadas y, al moverse dentro de la vagina, producen cierta vibración. Aunque sus orígenes no son bien conocidos, parece que su utilización se dio a conocer en Japón por las gehisas, que las utilizaban para dotar de fuerza a la musculatura vaginal.

La popularidad y la introducción de su uso en Occidente han sido propiciadas por dos motivos: como juguete erótico, para incrementar el placer sexual, y por su efecto terapéutico,para ejercitar y mejorar la musculatura del suelo pélvico en mujeres que sufren incontinencia de esfuerzo leve.

El suelo pélvico es un complejo de estructuras, músculos, vasos, nervios y orificios cuya función es mantener las vísceras, la parte baja del abdomen, de la pelvis, y la continencia de los esfínteres. El conjunto de músculos que forman el suelo pélvico está formado por una capa superficial –el periné- y otra profunda -diafragma pélvico-, cuya alteración provoca la incontinencia de esfuerzo. 

Entre las numerosas causas que pueden producir debilidad del suelo pélvico,muchas de ellas ocurren durante el embarazo y el parto. Especialmente en los partos distócicos por vía vaginal (anormales o difíciles), o que han sido instrumentados con fórceps o vacums (instrumentos que sirven para ayudar en la extracción del feto en el periodo expulsivo). En los partos difíciles, ya sea por su duración o la necesidad de ayuda en la extracción para evitar un sufrimiento fetal, se producen lesiones en los tejidos blandos de la pelvis, lo que trae como consecuencia inmediata o tardía una incontinencia de orina de esfuerzo.

Otras causas son la herencia, cirugías en la zona, obesidad, estreñimiento, tabaquismo, tos crónica, profesiones que fuerzan la musculatura,como los cantantes, músicos que tocan instrumentos de viento y deportistas.

Los escapes involuntarios de orina en la incontinencia de esfuerzo aparecen al reír, correr, estornudar o toser, es decir, en todos aquellos casos en los que aumenta la presión abdominal y, como consecuencia, se produce un aumento de presión dentro de la vejiga. El esfínter vesical, al estar debilitado, no puede conseguir que el flujo de orina se contenga en el interior e impedir que se abra, al estar comprometidos los músculos, y fluya al exterior la orina de forma involuntaria.

Las pérdidas de orina son muy frecuentes en las mujeres y es muy común en mujeres de edad avanzada. En muchos casos, las mujeres que la padecen, la sufren en silencio, por vergüenza, y la controlan con las compresas, sin llegar a consultar al médico, hasta estados avanzados.

La incontinencia de orina de esfuerzo es un padecimiento que, aunque no es grave, sí que produce un pérdida de calidad de vida, por la incomodidad, mal olor e irritaciones que se producen en el área genital.

Para su tratamiento no se debería comenzar con las bolas chinas, conos o cualquier otro procedimiento, sin antes haber llegado a un diagnóstico concluyente por un médico, ya que existen otros tipo de incontinencias (urgencia, mixta, rebosamiento, funcional) que pueden ser las causantes de las pérdidas de orina.

Por otra parte, el fortalecimiento del suelo pélvico debe ser dirigido por un fisioterapeuta especializado, ya que es especialmente complejo y no siempre lo remedian las bolas chinas. En ocasiones, debe ir acompañado de educación sanitaria y de ejercicios especializados (ejercicios de Kegel) y masajes. Dependiendo de la gravedad, puede requerir otros procedimientos, como la electroestimulación, mediante corrientes electicas que se aplican a la pared vaginal, u otras terapias, dependiendo de la evolución o gravedad del proceso.

 

 

 

Sección: Artículos, Textos
Dra. Elena Ruiz Domingo

Autor: Dra. Elena Ruiz Domingo

Elena Ruiz Domingo es una médico ginecóloga que le encanta comunicarse, participa con regularidad en congresos, prensa, medios y conferencias.